- NOV. 25, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Me refiero a la carta del ministro de Trabajo y Empleo, José Serrano Salgado, publicada por EL UNIVERSO (el 22 de noviembre del 2006), en la que el mencionado funcionario alude a la que yo envié al Diario y que apareció en la edición del sábado 18.
Mi carta del 8 de noviembre, se basó en el artículo ‘Destruyendo empleos con buenas intenciones’, de Gabriela Calderón, (7 de noviembre del 2006).
El ministro Serrano seguramente no leyó la opinión de la articulista, quien afirma que “el nuevo código laboral haría el ambiente laboral en Ecuador más rígido y esto es preocupante porque ha sido comprobado una y otra vez que a más rigidez laboral, mayor el desempleo”.
Y exactamente la cuestión de fondo está en demostrar por parte de los promotores de esa iniciativa, de qué manera el nuevo Código del Trabajo estimulará la creación de más puestos de trabajo. Esto es lo que verdaderamente interesa. Sin embargo, el Ministro sí desinforma respecto al proyecto, pues únicamente cita el artículo 23 en lo referente al trabajo diurno, pero omite señalar que en el numeral 2 de la misma disposición, se limita la jornada nocturna hasta 7 horas diarias y 35 semanales. ¿Dónde le quedó lo riguroso y severo que dice ser con la desinformación?
Pero, al margen de estas consideraciones, cabe indicar que la elaboración del proyecto citado, pese a los delicados asuntos que aborda, todos ellos vinculados al mejoramiento de la competitividad nacional, fue encargada a un asesor venezolano –contrasentido flagrante para un gobierno que ha proclamado su “soberanía” en otros temas–, contando muy poco para el debate correspondiente, las ideas de “concertación y diálogo social” que ahora invoca el Ministro.
Para una propuesta que “buscar ir más allá de una simple reforma laboral”, se requieren no solo declaraciones de buena voluntad, sino dar muestras de que en el Ministerio del Trabajo se han superado esos viejos prejuicios de lucha de clases, a los que están ostensiblemente aferrados muchos de sus funcionarios; y que la honestidad intelectual es la mejor garantía de la transparencia con que estos deben actuar.
La carta del ministro Serrano demuestra todo lo contrario.
Ing. Alberto Dassum Aivas
Presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil
Guayaquil