- NOV. 24, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
‘Álvaro Noboa, el documental’ y Rafael Correa… ídem. Con estas producciones, Ecuavisa trató de salir de la rutina de las coberturas de campaña e ir un grado más allá periodísticamente. La intención perfecta, el esfuerzo muy profesional. ¿El resultado?
Si se busca un calificativo para las producciones, el primero que salta a la mente es el de injustos: elaborado con pinzas, el uno; destinado a equilibrar las cosas, el otro. Si un documental retrató un perfil no muy favorable, se buscó que el otro también tenga ese tono, no vaya a ser que se los acuse de favoritismo.
Bajo ese principio, se puede pensar que los documentales fueron equilibrados. Cuando en realidad fueron injustos. Es claro que en los aspectos familiares y públicos, Álvaro Noboa ha dejado una estela –digamos diplomáticamente– conflictiva. Eso se desprende de los muchos perfiles que se han publicado a lo largo de todos estos años. Y eso también saltó en el documental de Ecuavisa.
En lo emitido el miércoles se trató de atenuar las cosas con las visiones favorables de amigos, colaboradores y de Isabel Noboa. No se recoge ningún testimonio de algún detractor. Los que se vieron son tomas de archivo (León Febres-Cordero) o de documentales internacionales sobre la represión en Los Álamos. De acuerdo: lo que se vio es tan contundente que no era necesario echar sal en las heridas.
Pero, cuando llegó el turno de Rafael Correa, el asunto cambió de registro. Y no es porque sea Correa. Simplemente, la vida típica de un profesional de clase media baja con poca trayectoria pública no tiene los ribetes de intriga, conflicto y polémica que envuelve al hombre más rico del país. A lo sumo habrá cuestionamientos a su carácter. ¿Qué se hizo en el documental? Hacer hablar a detractores y poner en cuestión sus planteamientos de campaña, lo cual no sucedió con el otro documental.
A Ecuavisa no se le puede acusar de noboísta ni mucho menos. Sin embargo, en la búsqueda de los equilibrios muchas veces se actúa injustamente. Quizás porque las ecuaciones están mal planteadas: la vida de Noboa es radicalmente distinta a la vida de Correa. ¿Pueden ser tratadas bajo las mismas consideraciones?
Entonces, ¿la equidad y la objetividad periodística son principios cuadrados que significa tratar todas las cosas bajo un solo parámetro o es algo más complejo?
Lamentablemente, en la situación actual de la TV ecuatoriana, la pretensión de equilibrio de Ecuavisa es una rareza. En los canales del otro bando se actúa con inequidad e injusticia y total descaro.