Martes 21 de noviembre del 2006 | 11:07 Economía

Analistas consideran que Ecuador queda con buena posición económica

AP | QUITO

El presidente que salga elegido el domingo en la segunda vuelta entre el magnate bananero Álvaro Noboa y el izquierdista Rafael Correa heredará un país con buena situación económica, pero al cual le hacen falta reformas estructurales, señalaron este martes coincidentes observadores.
  
El ex ministro de Economía, Diego Borja, dijo  que  el país está en una situación particularmente buena, hay estabilidad macroeconómica, se ha logrado la meta inflacionaria del año, (y) es probable que se supere la meta de crecimiento.
 
Adujo que las reformas en el ámbito petrolero y los altos precios del crudo, principal producto de exportación del país, que han generado casi 2.000 millones de dólares,   proveen suficientes recursos fiscales al futuro gobierno.
  
Advirtió que la buena situación podría venirse abajo "si no hay un adecuado manejo de la caja fiscal" y "si se producen posibles excesos del gasto público".
  
El nuevo gobernante debe asumir el cargo el 15 de enero del 2007 para cuando, según las estimaciones, el país tendrá un crecimiento del 4,3% y una inflación anual del 3,3%, un superávit primario del 2% del producto interno y con excedentes monetarios derivados del sector petrolero que llegan a 1.983 millones de dólares.
  
Con respecto a la deuda externa, este país registra un descenso desde el 2005 cuando se encontraba en 14.643 millones de dólares (el saldo no incluye deuda con organismos multilaterales) hasta la actualidad, cuando está en 13.969 millones.
 
Sin embargo, el analista Pablo Lucio Paredes criticó al gobierno del presidente Alfredo Palacio porque "deja un país con casi ninguna reforma estructural, mucho más dependiente del petróleo y con un gasto público cada vez más elevado".
  
Atribuyó a los efectos de la dolarización de la economía, desde inicios del año 2000,   una percepción general de estabilidad y destacó como fortalezas del país la vigencia del sistema monetario dolarizado y un sostenido avance de la productividad, desde comienzos del presente siglo.
  
Añadió que el nuevo gobierno debe llevar adelante una serie de reformas estructurales -- en el sector petrolero, eléctrico, entre otros --, lograr una apertura externa y controlar el gasto público.
  
Uno de los aspectos pendientes, al que el gobierno se ha esforzado por buscar una solución sin éxito hasta el momento, es que expiran en diciembre las preferencias arancelarias concedidas por Estados Unidos, lo que implicaría que centenares de productos ecuatorianos empiecen a pagar aranceles para ingresar a ese país.
  
En tanto el ministro de Economía, José Jouvín, había dicho que   por responsabilidad y prudencia con las nuevas autoridades el régimen no va a alterar el programa económico ni va a   tocar ni reestructurar deuda externa.
  
El secretario general de la Administración, Rafael Parreño, afirmó que la transición entre este y el próximo gobierno se dará de forma cordial y ordenada, y destacó que la información necesaria para ello está lista.
  
Un total de 9,1 millones de electores deben votar el domingo para elegir al próximo presidente para un período de cuatro años.

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