Domingo 19 de noviembre del 2006 Cartas al Director

No son casos aislados


He aquí una breve cronología de actos delictivos en los que señores policías han tenido papeles estelares:

Policías asesinaron al compañero de Pedro Baque y que lo dejaron a este por muerto luego de golpearlo salvajemente y llenarle el cuerpo de tiros. Policías asesinaron a dos indefensos ciudadanos en la botica Fybeca. Policías disparan a un ciudadano porque se negó a entregar la cantidad de dinero que le exigen para no llevarlo preso. Policía viola a una menor de edad en el interior de la Unidad de Vigilancia Sur, en Guayaquil. Policías desaparecieron y luego asesinaron a Elías López Pita en Ambato. Policías participan de un secuestro y tuvieron a la víctima en una hacienda ubicada en la vía Ibarra-San Lorenzo. Policías saquearon los dineros que encontraron en la oficina del notario José Cabrera, la televisión mostró las imágenes. Policías alternaban –¿lo siguen haciendo?– su profesión con la de chulqueros, tanto de tropa como oficiales de toda graduación, entregando ingentes sumas de dinero al difunto notario, esto a pesar de que es de conocimiento público que el sueldo de un policía es más bien modesto. Policías desaparecen artefactos entregados a ellos como evidencia del caso Benavídez. Policías se roban los 367 mil dólares confiscados en las oficinas del notario Cabrera y a ellos encomendados para que los custodien. Policías prestan sus uniformes para que un narcotraficante, disfrazado de policía, salga de la cárcel... Anotaré un caso particular: en el año 2003, un policía en servicio activo rifó un vehículo en la ciudad de Esmeraldas, vendió los boletos contratando a varias señoritas de la localidad, y cuando se hubo embolsicado todo el dinero recaudado puso pies en polvorosa y no realizó jamás la tan anunciada rifa.

En el 2002 los taxistas informales se agruparon en la Cámara de Transporte Liviano de Pichincha y exigieron el derecho constitucional al trabajo, por unos cuantos meses los dejaron trabajar a cambio de comprar por 30, 40 o más dólares los permisos provisionales de conducir. Permisos que no costaban más de doce dólares. ¿Caso aislado?

Los verdaderos policías, honestos, deben tomar el timón de la institución y depurarla sin temor ni favor.

Víctor H. Villarreal M.
Quito
Cartas al Director

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