En años recientes, los científicos han logrado grandes avances en lo que antes se consideraba un arte imposible: reconstruir la historia de la atmósfera terrestre en un pasado lejano. Ahora pueden remontarse a más de 500 millones de años.
Los científicos han descubierto la composición cambiante de los gases desaparecidos al extraer sutiles pistas de suelos, plantas y criaturas marinas fosilizados. También han adquirido nuevas perspectivas gracias a modelos computacionales que predicen cómo fenómenos como la erosión de las rocas y las erupciones volcánicas han alterado el aire en evolución del planeta.
Por primera vez, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, grupo de la ONU que analiza el calentamiento global, piensa incluir un capítulo sobre las reconstrucciones en su nuevo reporte, que saldrá emitido a principios del próximo año.
Los descubrimientos han agitado una disputa poco conocida que, de ser resuelta, podría tener implicaciones importantes. Lo que está en discusión es si los hallazgos respaldan o socavan la opinión prevaleciente sobre el calentamiento global. Un bando prevé una crisis inminente de calentamiento planetario; el otro, incrementos en la temperatura que serían más molestia que catástrofe.
Si bien debaten el significado de su labor, los expertos que se remontan millones de años sí están de acuerdo en la relevancia de sus hallazgos.
También coinciden en que la era conocida como Fanerozoica, un largo periodo que abarca de la actualidad hasta hace 550 millones de años, típicamente exhibía concentraciones de dióxido de carbono que eran 18 veces superiores a los niveles presentes en el corto reinado del homo sapiens.
El dióxido de carbono, concuerdan los científicos, provino de los volcanes y de otras fuentes naturales, como en Marte y Venus. Los niveles por lo general han disminuido a lo largo de las edades, al convertirse el carbono en uno de los componentes de muchas formaciones rocosas y de todas las formas de vida.
Lo que es más, ambos bandos tienden a estar de acuerdo en la razón por la que los altos niveles de dióxido de carbono de la Tierra primitiva no lograron carbonizar al planeta. En primer lugar, el Sol era más débil en su juventud. En segundo lugar, al incrementarse las concentraciones de gas, se aminora su capacidad para atrapar el calor, hasta alcanzar un nivel estable.
En lo que difieren los especialistas es en lo que significa la evidencia para la idea de que la civilización industrial y la quema de combustibles fósiles son los principales culpables del cambio climático. Los dos bandos están de acuerdo en que el dióxido de carbono puede bloquear la energía solar que, de otra manera, irradiaría de vuelta al espacio, conocido como el efecto invernadero. Sin embargo, difieren drásticamente en su fuerza.
Algunos argumentan que las fluctuaciones de CO2 a lo largo de la era Fanerozoica siguen bastante bien las tendencias climáticas, lo cual respalda una relación causal entre los altos niveles de gas y las altas temperaturas. “El registro geológico de los últimos 550 millones de años indica una buena correlación”, dijo Robert A. Berner, geólogo en la Universidad de Yale y pionero del análisis paleoclimático. “Hay otros factores que intervienen. Pero en general, el calentamiento global se debe al CO2. Así fue en el pasado y así es ahora”.
Otros expertos dicen que eso es simplificar en exceso un fenómeno complejo de variación natural. Entre otras causas posibles, dicen, están los cambios en las corrientes marinas, los ciclos del Sol y los rayos cósmicos que bombardean al planeta.
“Desde mi punto de vista, las incertidumbres son demasiado grandes ahora como para extraer alguna conclusión”, dijo Michael Oppenheimer, catedrático de geociencias y asuntos internacionales en la Universidad de Princeton. “Quizá cuando se tranquilicen las cosas surja alguna perspectiva que tenga injerencia en el problema actual: cómo evitar que el clima se salga de control”.