Jueves 16 de noviembre del 2006 La Caja

Una fuga con cámaras

Los noticieros del domingo dejaron con la boca abierta a todo el país. Más allá de la sorpresa inicial,  las imágenes siempre dicen más de lo que parece en un principio.

Veamos... En el costado derecho de la pantalla se ve a varios uniformados que tratan de ingresar apresuradamente a una camioneta que los espera. A la izquierda están las rejas de la cárcel y allí esperan varias personas, se supone que  guías penitenciarios. Uno de los uniformados levanta la cara, se expone de frente a las cámaras y es reconocido como el acusado de narcotráfico Óscar Caranqui.

Luce uniforme de camuflaje policial, levanta la cabeza y grita: Salgo con la Policía. Orden del coronel Brito. Uno de los agentes que lo custodia trata que calle e ingrese en la camioneta a  empujones. Caranqui no entra al vehículo, se vuelve, retrocede hacia el ex penal. Los elementos de la Policía lo siguen acompañando. Hay gritos y algún empujón con el abogado de Caranqui.

Hasta allí lo que se ha podido ver en los distintos reportajes que han mostrado los canales de televisión durante toda esta semana, pero las escenas dejan muchas dudas e interrogantes. ¿Cómo alguien puede pretender escapar con las cámaras y la presencia de su abogado? ¿Quién llamó a los reporteros de televisión para que estén en el momento preciso de la “fuga” del supuesto narco? Veamos la posibilidad más inocente: los guías se percatan de que algo raro pasa y para evitar cualquier situación llaman a los canales. Estos acuden lo más rápido (digamos en 30 minutos), se aprestan a esperar qué pasa y llega el golpe de suerte...

Puede ser, pero, ¿cómo sabían los informantes que iba a producirse la fuga? ¿Por qué no avisaron a sus superiores y a instancias oficiales antes que a la prensa? ¿Toma tanto tiempo salir por las puertas del penal? La versión que se ha dado en los canales es que los guías reconocieron a Caranqui en el momento en que abandonaba el penal con la Policía. La presencia de las cámaras lo desmiente por completo. La presencia del abogado de Caranqui, aún más.

Al analizar las imágenes se abren muchas interrogantes. Pero en los noticieros en lugar de analizar los hechos, encontrar verdades y atar cabos, ganó la indignación. Se habló, entonces, de que la corrupción policial había topado fondo. Y es cierto, pero al presentar las cosas como actos de un grupo de elementos policiales de muy baja graduación, se puede dejar intocados situaciones más de fondo en las fuerzas del orden.

Para completar el cuadro, coincidencialmente se destapa la operación Tsunami, presentado como un gran éxito policial. Muchos periodistas aplauden, se entrevista a los oficiales, las miradas van a otro lado y aquí no ha pasado nada.
La Caja

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