Las manifestaciones políticas antiguas eran realmente unas fiestas donde los adherentes a las diferentes candidaturas eran verdaderos partidarios. Estas se llenaban de emoción y gozo al escuchar los discursos llenos de fogosidad y junto a los proyectos que iban a desarrollar si alcanzaban el triunfo; cómo no recordar al Dr. Velasco Ibarra (dadme un balcón y seré presidente), al Dr. Raúl Clemente Huerta, liberal; al Dr. Pedro Saad, comunista; al Dr. Julio Espinoza, al Econ. Abdón Calderón, al Lcdo. Pedro José Arteta, liberales; al Dr. Guevara Moreno, al señor Asaad Bucaram, cefepistas; al señor Benjamín Carrión, socialista, y tantos hombres que hicieron de la política una religión.
Cómo no recordar las contramanifestaciones que se hacían antiguamente, una que no podemos olvidar es la que hicimos los ferroviarios al Dr. Velasco Ibarra, en Gral. Elizalde (Bucay) porque quitó la vida jurídica del sindicato, y fuimos brutalmente disueltos por la policía. Si un candidato en la actualidad ofrece dar casas, el otro lo mismo, y así sucesivamente y ninguno de los dos presentan programas y proyectos para salvar al país de la postración en que se encuentra.
Juan José Cisneros Munizaga
Guayaquil