Domingo 05 de noviembre del 2006 Religiosa y Obituarios

El Evangelio de hoy

Solo amamos a Dios cuando amamos a los demás

1.– El mensaje de la Palabra de Dios

La respuesta de Jesús se caracteriza por la claridad con que une el amor a Dios y el amor al prójimo: porque solo el amor a Dios hace posible el amor al prójimo, y solo en el amor al prójimo puede manifestarse la autenticidad de nuestro amor a Dios.

El mandamiento del amor es el mayor y el que da sentido y orientación a los demás.

La observancia religiosa y el culto carecen de sentido y de valor, si no se realizan a la luz y en la perspectiva del amor.

2.– ¿Qué compromiso nos pide el Señor?

Vivir el amor a Dios en el amor hecho entrega y servicio a los demás.

El Evangelio de hoy nos enseña lo que es la verdadera religión, que no consiste en cumplir ciertas prácticas de culto, sino en amar a Dios amando a los hermanos.

Tampoco podemos contraponer el amor a Dios y el amor a los hermanos. El espiritualismo individualista que se refugia en Dios olvidándose de los otros no es cristiano: la ayuda al necesitado, independientemente del credo que se profese, será la única prueba contundente de nuestro amor a Dios.

En Mateo 25,31-46, está muy claro que a Cristo lo acogemos o lo rechazamos, lo amamos o lo despreciamos, cuando hacemos eso a los demás. Comprometernos a resolver con eficacia los problemas del prójimo es el testimonio más elocuente del amor de Dios.

Los cristianos que abandonan la fe para entregarse a la lucha política en favor de la justicia social no han entendido lo fundamental del Evangelio: Al Dios verdadero lo encontramos en la trinchera donde se define la lucha por la justicia social, por los derechos de los marginados, y donde se trata a cualquiera como persona, como hijo de Dios.

La auténtica Teología de la Liberación nos ha ayudado a pasar de un cómodo espiritualismo individualista, a una fe comprometida al servicio del Cristo-hermano, en el hermano.

3.– ¿Cuál es mi respuesta, hoy?

*En mi vida de fe, ¿hay equilibrio entre mi amor a Dios y mi entrega a los hermanos?

* Mi entrega a Dios, ¿la mido por la cantidad de prácticas religiosas que hago, o por la calidad del trato a los hermanos?

* Cuando rezo, ¿pienso en las personas que viven a mi lado? Cuando hablo con esas personas, ¿se dan cuenta de que vengo de hablar con Dios, en la oración?

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