Con una feria se celebró la buena producción del fruto que permite subsistir a una comuna en Guayas.
Es noviembre y por lo tanto, tiempo de cosecha en esta comuna. Ahora es cuando aprovechan la bondad de un fruto que se desarrolla en abundancia y casi en forma espontánea: la ciruela; para ellos, el principal sustento de la población.
Por eso, como todos los años sus dirigentes y comuneros organizaron el pasado miércoles por vigésima ocasión la Feria de la Ciruela, con una exposición del producto y derivados como mermeladas, vinos y jugos.
La feria comenzó a las 17h00 con un retraso de tres horas. No obstante, de a poco fueron llegando los visitantes para el festejo.
"Soy de La Libertad, pero todos los años vengo (a Las Juntas) para ayudar a mi papá en la cosecha y en la feria", comentó Catalino Salinas, de 41 años, mientras regalaba ciruelas en su pabellón. En menos de una hora ya no había fruto para repartir.
Otros saboreaban el vino de ciruela. Su especial acidez llamó la atención, pero lo que más gustó fue la mermelada, que se servía en vasos de plásticos pequeños y grandes, según el gusto del visitante.
Con la exposición también llegó la fiesta a esta comuna, ubicada a 50 kilómetros de Guayaquil.
Una orquesta de la Península animó a los asistentes a bailar. "La fiesta termina en la madrugada y mañana (ayer) descansamos todos", aseguró Tomás Gabino, dirigente de la Asociación de Cirueleros. En medio del jolgorio todos celebraban por la buena cosecha que hubo este año.
Según el mismo Gabino, a diario venden 2.500 cajas de ciruelas a comerciantes que llegan no solo de Guayaquil, sino también de Quito, Santo Domingo de los Colorados, Cuenca y otras ciudades de la región interandina.
La feria sacó del letargo a los junteños. Durante la mañana de ese día apenas había personas en su única calle polvorienta. Unos cuantos hombres, de los 1.200 habitantes de Las Juntas, permanecían sentados en los portales o se mecían en sus hamacas como queriendo "matar el tiempo".
Cerca de las 14h00 el ambiente se transformó en una vertiginosa actividad. A la calle principal llegó el presidente de la comuna, Abel Borbor, para impartir instrucciones.
"Queremos ser una población productiva, por eso hacemos la feria, para que conozcan lo que tenemos pero necesitamos que las autoridades nos ayuden, porque la vía de ingreso está en malas condiciones", reclamó Borbor, al tiempo que arrancaba la feria, el miércoles pasado.