En las zonas rurales, especialmente de la Sierra, se mantienen costumbres ancestrales para honrar a los difuntos. Los cementerios se llenan de colorido, música y del olor de comidas preparadas para visitar a los seres queridos.
Es como un ritual. Año tras año los indígenas de las comunidades rurales de la provincia de Imbabura llegan a los cementerios para rendir culto a sus familiares fallecidos.
Van con sus mejores vestidos y alpargatas y llevan el infaltable mediano (comida), como ellos lo llaman. El pan, la colada, los huevos, el arroz y el fréjol mitigan el hambre de los indígenas, quienes permanecen toda la mañana y parte de la tarde junto a las tumbas.
En la parroquia de San Roque, cantón Antonio Ante, la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos se prepara con un día antes. Los hombres llegan temprano para arreglar y limpiar las tumbas, también pintan las cruces de blanco y azul.
Mientras en las casas las mujeres cocinan y asan los alimentos que llevarán este día especial.
Matilde Collahuazo acudió temprano al camposanto con su esposo y sus dos hijas a visitar la tumba de su madre fallecida hace diez años.
En el lugar prendieron dos velas y se sentaron alrededor de la lápida. Matilde abrió un canasto, sacó la comida y la repartió a sus parientes.
"Así hacían nuestros abuelos, ellos nos enseñaron la costumbre y nosotros no vamos a cambiar", manifiesta la mujer, mientras le entrega un plato a su hija Rosaura.
Alrededor, decenas de familias practican un acto similar. Es una costumbre de estas tierras que causa admiración en los extraños.
Un día antes
En el cementerio de Cuenca centenares de personas llegaron la noche del pasado miércoles, víspera del Día de Difuntos, al camposanto municipal para honrar la memoria de sus muertos.
Con velas, flores y lámparas de todos los diseños y colores adornaron las bóvedas y luego de una limpieza de las fachadas oraban mientras transcurría la velada, unos de pie, otros sentados en el piso o pequeños bancos de madera que trajeron de sus casas.
Aunque hace muchos años los morlacos ya no llevan a las tumbas de sus seres queridos que fallecieron la típica colada morada y las guaguas de pan; la familia Pérez Torrejos fue con un recipiente de dos galones, para servirse al frente de la bóveda de uno de sus familiares.
También estos dos productos se vendieron dentro y fuera del recinto, "a $ 0,50 el vaso de colada y a $ 0,25 la guagua", decía una de las vendedoras María Morocho.
La familia Gualán Guallpa, conformada por más de quince personas, llegó desde la provincia de Loja para visitar la tumba de Rigoberto Gualán, quien falleció hace cinco años. "Era como nuestro padre y no pudimos venir a su entierro debido a la falta de dinero, pero ahora cumplimos con darle nuestro adiós", manifestó Roberto Gualán.
Flores caras
Quienes llegaron al cementerio de Ambato a visitar las tumbas de familiares o amigos se lamentaron porque para esta época el precio de las flores subió hasta en el 100%.
Susana Catuta, que llegó a arreglar la tumba de su hermana Senaida, se sorprendió al conocer que el ramo más barato costaba $ 0,50, cuando normalmente paga $ 0,25.
La mujer denunció que es un abuso por la afluencia de personas al camposanto.
Hasta el arreglo y pintura de las bovedas también elevó sus tarifas. El costo varía entre tres a cuatro dólares.
OTROS SITIOS
ESMERALDAS
Ayer fue un día de reflexión para miles de esmeraldeños que acudieron al cementerio para visitar a sus seres queridos. Las principales vías de acceso al camposanto fueron cerradas al tráfico vehicular y solo se permitió el tránsito de personas.
En las afueras del cementerio, decenas de vendedores de flores, coronas y comida se apostaron para ofrecer sus productos.
PUYO
Una misa campal en el cementerio fue el hecho más destacado ayer en la recordación del Día de los Difuntos, en la capital de Pastaza.
En medio de una leve llovizna las familias acudieron a visitar a sus deudos, mientras en el exterior del camposanto los comerciantes ambulantes ofrecían flores, adornos y hasta comidas preparadas.
BABAHOYO
El color blanco que caracteriza a los cementerios se ha dejado de lado en el de esta localidad, expresaron varias familias que visitaron ayer este lugar.
Señalaron que el cambio más impactante son los colores en las imágenes de los ángeles que adornan las tumbas, que van desde azul, amarillo hasta fosforescentes. "Eso no está bien porque el blanco representa la paz que el ser querido debe tener en su tumba", dijo Pablo Macías.