Como una de las tantas infamias que se han ejecutado en contra de los trabajadores, vemos cómo el Gobierno Nacional pretende promover reformas al Código de Trabajo con la ya cansada tesis de que se deben flexibilizar las leyes laborales en el Ecuador. Se intenta reformar de manera tal que lo ilegal se convierta en legal.
El argumento siempre ha sido el de flexibilizar la ley para incentivar la inversión, sea esta nacional o extranjera. La inversión extranjera no viene al país, no por culpa de las leyes laborales y peor aún por los trabajadores; la inestabilidad institucional del Estado es el mayor factor de la desconfianza de los inversionistas. Los políticos, que en su mayoría son empresarios, son y han sido los responsables de esa mala imagen que cuenta nuestro país a nivel internacional.
Quién no conoce que muchas empresas hacen laborar a sus trabajadores en jornadas superiores a las ocho horas sin el respectivo pago por las horas extras; quién no conoce que los empresarios, en su gran mayoría no pagan utilidades, como si el negocio no rindiera ganancias; quién no conoce que la mayoría de las empresas hoy trabajan con tercerizadoras para evadir responsabilidades con sus trabajadores, y así podemos citar muchas otras violaciones a la ley laboral.
Los trabajadores y la ciudadanía en general debemos oponernos radicalmente a este intento de atropello a los derechos laborales; debemos precautelar el futuro de nuestros hijos que mañana tendrán que salir en busca de trabajo y evitar la explotación de los jóvenes que en su desesperación por conseguir el tan ansiado trabajo terminan aceptando condiciones usureras.
Leonardo J. Tapia Blacio
Guayaquil