- NOV. 02, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
“No son nada glamourosos”, me comenta la Vero mientras desayunamos en el comedor de nuestro departamento y vemos a Santiago Naranjo y Cristian Norris hablar en la TV. Para confirmarlo pasamos al Club de la Mañana made in RTS. Exactamente, nada más lejos del glamour que José Antonio Sánchez y Mario Maldonado sentados hablando de la colonterapia y los lavados intestinales.
La ausencia de elegancia no está solo en la vestimenta o en el aspecto físico, se refleja en la forma de conducción predominante en las revistas familiares matutinas. Lo opuesto al glamour es la simpleza, aunque hay una línea muy delgada con la simplonada. ¿Cuáles son las diferencias? Sánchez dice “enema” como si fuera el nombre tradicional de la “novedosa” terapia. Maldonado, sin perder el paso, aclara que enema solo es el nombre de la herramienta que sirve para los fines pertinentes.
Más: Sánchez recuerda la pregunta del día: “¿Qué exige usted de su pareja?”, y la plantea a Maldonado. “Lealtad” dice el imberbe, pero sensato reportero. Sánchez, rodado mucho tiempo por los estudios de televisión, suelta: “Yo exijo puntualidad. Es que no vas a estar diciendo a tu pareja: te exijo lealtad, te exijo lealtad. Pero puntualidad, sí.”
Ahí tienen, la simplonada de Sánchez y la simpleza de Maldonado. Para Sánchez puntualidad es un valor decisivo, superior a la lealtad. Como enema es igual a lavado intestinal. Maldonado trata de poner cada cosa en su justa dimensión. Enema es solo una herramienta y lealtad es un valor sobre el cual construir una relación de pareja.
Más ejemplos. “Venía escuchando una entrevista en la radio con una autoridad de la empresa eléctrica”, cuenta Cristian Norris a su compañero Santiago Naranjo. “Anunciaba que en un par de semanas comenzarán los racionamientos. Volveremos a la era de las cavernas”, dice y anuncia, “pero no vamos a echarle la culpa a las autoridades, sino a los verdaderos responsables, nosotros los ciudadanos”.
Simpleza es prestar ayuda, dar los tips de ahorro de energía para que los ciudadanos cooperen en el ahorro de energía. El límite hacia la simplonada se traspasa en ese “no vamos a echarle la culpa a las autoridades” y en el traspaso de responsabilidades a los ciudadanos. Las autoridades tienen culpas y responsabilidades que no pueden ser descargadas en los ciudadanos como se acostumbra. El que un presentador de TV dé su aval a la irresponsabilidad de esos funcionarios, solo se explica por la simplonada.
Queda claro: las revistas familiares de la mañana tratan de ofertar simpleza (calidez, naturalidad, cotidianidad), pero en muchas ocasiones caen en la ciénega de la simplonada, que no es otra cosa que la tontería como estilo de vida.