Miércoles 01 de noviembre del 2006 La Caja

La renuncia de Jacquet

El domingo se transmitió el partido entre Barcelona y LDU por el cable. En la tensión de un partido digno de final explotó la bomba: Fabián Gallardo, “en exclusiva”, anunció que el director técnico de Barcelona, Mario Jacquet, renunciaría a su puesto, sea cual fuera el resultado.

La noticia dejó de una pieza a muchos hinchas de Barcelona: su equipo se iba a quedar sin entrenador en medio de la liguilla final. Un partido favorable se convirtió en tortura. Los narradores fueron aún más allá y dieron el nombre del nuevo (y presumiblemente interino) director técnico: El Chanfle Muñoz.

Barcelona ganó el partido, pero la renuncia de Jacquet era un peso sobre los hinchas amarillos. Muchos estaban indignados con la dirigencia, pues lo relacionaban con la situación de Kaviedes: “¿Cómo es posible que prefieran a un jugador indisciplinado frente a un entrenador serio?”. En fin, los mensajes iban y venían.

Al final del partido, los reporteros se acercan a Jacquet para preguntar si era verdad que se iba del club. El técnico respondió confundido que para él era impensable dejar al equipo en momentos decisivos. Luego, esta posición sería confirmada por el presidente de Barcelona, Galo Roggiero.

La “exclusiva” no resultó ser más que un rumor falso. Una vez más, porque lamentablemente la práctica es bastante frecuente.

¿Y los hinchas? Indignados. Como escribe Álvaro Cobos (me ha permitido publicar su nombre), “no puedo creer que estos ‘hinchas bien informados’ jueguen de esa manera con la audiencia, en especial con los barcelonistas, ya que este rumor convertido en noticia me provocó en pleno partido una ira que al final fue ‘por gusto’, porque resultó que todo era mentira”.

No es la primera ni será la última. El rumor se ha convertido en una práctica corriente del periodismo deportivo de pantalla. Es la competencia por el “yo lo anuncié antes”. La “primicia” es una de las armas favoritas de Bonafont, Muñoz y Gallardo. A veces aciertan con sus adivinanzas y “primicias”, otras no. Sin embargo, que sea o no verdad, no tiene mayor peso frente al objetivo (infantil) de eventualmente llenarse de gloria con ese “nosotros lo dijimos primero”.

¿Qué hay detrás de esa actitud? El gran tema es que gran parte del periodismo deportivo, con los nombres mencionados a la cabeza, no hacen su trabajo pensando en el televidente. Este solo es un número que engrosa los ratings.  El trabajo lo hacen pensando en la competencia y en las fuentes. Al lanzar rumores con tanta ligereza, se quiere enviar un mensaje para el resto de los “colegas”: “Observen cómo mis fuentes son de alto nivel y confían en mí”. No importa si al desecharse los rumores han cumplido el papel de tontos útiles.

¿Y el público? Pues ahí, sufriendo las consecuencias de las irresponsabilidades. Pero, ¿han leído el cuento de Pedro y el lobo?
La Caja

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