El Papa Benedicto XVI aseguró el miércoles que la santidad está al alcance de todos los hombres que "confían su vida a Dios", durante una eucaristía que concelebró en la basilíca de San Pedro del Vaticano con motivo de la festividad de Todos los Santos.
"Para ser santo no se necesita realizar actos extraordinarios ni poseer dones excepcionales", declaró en su homilía. "Basta simplemente con servir a Jesús, escucharlo y seguirlo sin perder el valor ante las dificultades", agregó.
El Sumo Pontífice recalcó que los biógrafos de los santos "describen a hombres y mujeres que, siendo dóciles ante los designios divinos, afrontaron a veces pruebas y sufrimientos indescriptibles, persecuciones y martirio".
Pero también "experimentaron la alegría" de aquel que se pone en manos de Dios, ya que "la verdadera causa de la tristeza o de la desgracia para el Hombre es vivir lejos de Dios", añadió el Santo Padre.
La Iglesia Católica celebra el 1 de noviembre la festividad de Todos los Santos, que conmemora los santos anónimos o desconocidos de la cristiandad.