lunes 30 de octubre del 2006 Columnistas

Magisterio eclesial y elecciones


El magisterio de la Iglesia reconoce la libertad de elegir, que tienen los cristianos. Solo en asuntos en los que está en juego y son evidentes el bien y la verdad, la fe cristiana nos invita a coincidir; por ejemplo, en la defensa de la vida. Casi todos los asuntos tienen diversos elementos, y es normal que unos cristianos den más importancia a unos elementos y otros cristianos a otros elementos. Señalo algunos puntos de la enseñanza social de la Iglesia:

1. El núcleo central es la dignidad de la persona humana. En consecuencia el servicio social más efectivo es la educación integral. Hace décadas las Misioneras Lauritas se empeñaron en alfabetizar a los indígenas de una hacienda de la Arquidiócesis de Quito. El rico arrendatario puso el grito en el cielo y pidió al cardenal De la Torre que prohibiera tarea tan peligrosa de esas religiosas “comunistas”. Para él lo bueno era seguir dando regalos, lo malo y peligroso era que los campesinos, que ya sabían sus obligaciones, comiencen a leer sus derechos y a exigir la reforma agraria. El  cardenal De la Torre no solo sostuvo la acción de las misioneras, sino que comenzó la reforma  agraria en tierras de la Iglesia, antes de la ley.

2. Los bienes de la tierra deben servir a todos. Los sistemas de producción y de distribución, que ha creado la sociedad humana, son buenos en la medida en que ayuden a que se cumpla el destino universal de los bienes.

3. El político que en años cercanos más ha influido en todos los poderes del Estado decía: “Hay primero que llenar la copa, para que rebose y poder repartir”. El petróleo llenó la copa y los dueños de la política partidista agrandaron la copa con diversas medidas a favor de los que ya bebían de la copa, como la AGD o la emigración de capitales, para los que no hay necesidad de visa, y se agrandó la brecha entre ricos y pobres. Unos sistemas económicos dan más importancia a la producción, otros  a la distribución. El magisterio de la Iglesia invita a producir más y a distribuir mejor.

4. La codicia afecta a todos, esta nunca se sacia;  generalmente quien más tiene, más bienes ansía. La multiforme codicia guió a la humanidad a exigir que los tres poderes del Estado se confíen a tres personas  físicas o morales independientes. Solo si el Presidente, el Congreso y la Corte de Justicia son independientes, es posible que los ciudadanos tengan iguales derechos y deberes. Los poderes del Estado han de actuar con lucidez y libertad. La experiencia nos dice que cuando  una persona o grupo de presión ha disminuido o privado de libertad a un poder del Estado, con dinero, con amenazas, o engaños, se ha debilitado la armonía en Ecuador.

5.  La campaña electoral debe ser tiempo de reflexión para comparar lo positivo y lo negativo de cada candidato; el derecho ciudadano de comparar es irrenunciable.

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