|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
|
Atender a la muerte es un negocio en franco crecimiento en el país |
|
|
|
|
 |
| Una persona visita el mausoleo para cofres con cenizas de restos mortales, una novedad funeraria que llama la atención de quienes acuden al cementerio municipal de Cuenca. | | |
| Octubre 29, 2006
Texto: Paulina Escobar, Sandra Ochoa, Marjorie Ortiz | Fotos: Jorge Peñafiel, Jorge Guzmán, Vicente Tello, Carlos Granja
Desde 100 mil hasta un millón de dólares mensuales en ventas producen las empresas funerarias en Guayaquil. Este negocio considerado "tétrico" crece y se moderniza a medida que la gente mira la muerte como algo para lo que hay que prepararse.
La venta de servicios funerarios es el "negocio no querido", considerado "de mala suerte" y que pasa "desapercibido" en la economía del país, dicen los administradores de los tres cementerios privados de Guayaquil y sus alrededores: general, Jardines de Esperanza y Parque de la Paz.
Sin embargo, afirman los representantes, cada empresa funeraria, según el nivel socioeconómico al que dirija sus ofertas, maneja ingresos que pueden llegar hasta 1'000.000 de dólares mensuales, y generan en conjunto empleo para unas 15 mil personas en la ciudad. En los tres camposantos laboran unos 1.450 empleados y vendedores no asegurados que trabajan a cambio del 10% o el 15% de comisiones.
"El funerario es el tipo que todos necesitan", dice Andrés Carrera, gerente de Jardines de Esperanza, al recalcar la importancia de este sector, del que dependen desde ebanistas que elaboran cajas fúnebres hasta maquilladores que preparan al fallecido para que se tenga "la impresión de que duerme". Se incluyen también pintores, vendedores de bóvedas, guardias, marmolistas, cargadores, cantantes, floristas, attachés y lloronas.
Obviamente, analiza Carrera, hace una década el negocio de los servicios exequiales no tenía la misma relevancia; hoy las ventas de paquetes de prenecesidad (pagar por anticipado los funerales) dominan tanto el mercado que lo están obligando a cambiar no solo en la capacidad de sus instalaciones sino también en su modernización.
El cementerio general, por ejemplo, construye 4.000 bóvedas adicionales, y en unos cinco años planea habilitar su nuevo camposanto en la vía Perimetral. Mientras, la empresa quiteña Memorial inició en agosto la construcción de Necrópolis, un edificio de ocho pisos que ya está vendido en el 50%, dice el director Mauricio Castells.
Los actuales camposantos no solo cuentan con capillas, salas de velación y sitios para aplicar formol a los cadáveres sino que ahora disponen de suites para los más allegados, cafeterías con autoservicio, además de laboratorios de tanatopraxia (procedimientos para retrasar la descomposición de un cadáver y mejorar su aspecto físico).
La tendencia también es incluir en los paquetes exequiales los trámites legales, las flores y la ropa del difunto, incluso el café que se brindará a los asistentes, el bus-carroza acondicionado para la caja mortuoria y con muebles tipo sofá, y hasta la velación virtual (transmisión de ceremonias en tiempo real) como ofrece el Memorial para familiares que viven en el exterior y no pueden asistir a las ceremonias fúnebres. Todos estos servicios se ofrecen con variedad de precios y comodidad de pagos.
Los servicios funerales más económicos pueden costar unos 300 dólares como en las salas del cementerio general de Guayaquil, pero hay planes vip como en Memorial Necrópolis en Quito que oscilan entre los 1.000 y 1.400 dólares. Los que incluyen mausoleos alcanzan los 50.000 y 100.000 dólares.
Las modalidades de pago anticipado varían. Es posible cancelar todo de contado o solo la mitad, el 50% de contado y el resto a crédito o todo a crédito, incluso dando de 1,50 a 3 dólares mensuales, como el proyecto Funera de Jardines de Esperanza.
"Hoy morirse cuesta", dice Isabel Giraldo, gerenta comercial del Campo Santo Santa Ana en Cuenca, quien promueve la compra de un servicio de prenecesidad "para minimizar el dolor, al menos el del bolsillo".
Dentro del negocio, lo importante es convencer al cliente, en su mayoría de la tercera edad, dice una vendedora que promociona estos paquetes como "un servicio de primera necesidad y que dura hasta la eternidad".
La oferta se anuncia en publicidad en periódicos y revistas, además de la colocación de carteles y folletos en iglesias, hospitales, casas de asilo, centros sociales e internet. En esos anuncios se pueden leer mensajes como "Prever es un acto de amor" o "Tan natural como nacer".
Ottón Chávez, gerente comercial de Parque de la Paz, cree que la oferta repercute en el cambio de mentalidad del cliente que compra una prenecesidad.
Las estadísticas que manejan los camposantos confirman la tendencia a adquirir los servicios funerales por adelantado. Entre el 60% y 90% de los ingresos que tienen estas empresas se deben a clientes que piensan en la muerte como un hecho que no los puede tomar desprevenidos.
El sociólogo Gaitán Villavicencio cree que la aceptación de las personas se debe a las nuevas tendencias del marketing y al consumismo. "El mercadeo y la publicidad están impactando tanto que están provocando que la gente consuma, incluso, la muerte antes de tiempo".
"Las personas están conscientes de lo inevitable para no dejar el problema a la familia que queda", expresa Reynaldo Navarrete, administrador del cementerio general de la Junta de Beneficencia, al analizar la tendencia cada vez en aumento de adquirir los servicios fúnebres con anticipación.
Maritza Márquez, jefa de la funeraria de este panteón, afirma que el proceso ha sido lento y que se ha basado en mensajes que se dice a los clientes: "Es mejor tener algo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo".
La vinceña Laura Véliz, de 77 años, fue una de las clientas convencidas por la Junta de Beneficencia. Hace cuatro o cinco años compró su bóveda y la de su esposo en el cementerio general. "Esas cosas se hacen con tiempo, no hay que esperar morirse y dejarle el problema a los hijos", comenta ella sentada junto a la tumba de su hermano Guillermo, fallecido en junio pasado por una enfermedad.
Pero Laura no solo compró su bóveda, sino que, incluso, pidió la cremación o incineración del cuerpo hasta quedar en cenizas que, según su decisión, deberán echarse al río Vinces.
La cremación, según reportes de los principales camposantos de Guayaquil, Quito y Cuenca, es una tendencia que gana adeptos en el país, aunque de manera lenta. Por ejemplo, en el cementerio general se registran unas tres cremaciones a la semana, mientras que en Parque de la Paz hay una al mes. "Aunque es el 30% más económica que la inhumación, la gente se resiste a la cremación por costumbre", dice Ingrid González, jefa de los servicios de Prenecesidad de la Junta. Ella recalca que actualmente se difunde la cremación, porque tienen hornos importados de gran tecnología.
Chávez, de Parque de la Paz, en cambio, atribuye a la religión el hecho de que las cremaciones no tengan tanta demanda como en otros países. "Está muy arraigada aquella frase de la tierra viniste y a la tierra volverás", añade. Además, "hay creencias religiosas que asocian al fuego con el infierno". Esto, pese a que la Iglesia Católica aceptó la cremación.
Además de las cremaciones, la tendencia de los camposantos en otros países de cerrar las salas de velaciones llegada la medianoche hasta las siete de la mañana, encuentra resistencia entre los familiares del fallecido. Por ejemplo, destaca Andrés Carrera, gerente de Jardines de Esperanza, "en 30 años (de creación) ha sido difícil convencer al cliente para que se vaya a dormir a su casa".
Aquí, dice Carrera, la gente quiere acompañar al fallecido la mayor cantidad de tiempo posible, incluso con actividades como el juego de naipes o bailando cumbias cerca del difunto.
15.000 familias en la ciudad, aproximadamente, se emplean en oficios relacionados con el sector funerario.
60%y hasta el 90% de los ingresos de los camposantos se basan en las ventas anticipadas de servicios exequiales.
|
|
 |
| Agenda |
 | |
| Guayaquil |
| TALLER. |
| Formación de padres adoptivos, a cargo de la Subsecretaría de Bienestar Social y la Dirección de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia hasta el 31 de octubre. El acto se efectuará en el auditorio del Banco Central del Ecuador (Pichincha y Nueve de Octubre), de 08h30 a 15h00. Mayores informes a los teléfonos 245-5266 y 245-5889. |
Más Actividades | | |
|
|
|