Una fuente diplomática con sede en Washington explicó a este Diario el proceso para revocar una visa a un sospechoso de corrupción, que por lo general puede durar un par de meses, aunque si las evidencias son públicas la decisión se toma en pocos días.
Primero, la Embajada de Estados Unidos del país donde vive esa persona abre un expediente e inicia una investigación para recolectar evidencias.
Cuando se considera que ya se tienen pruebas suficientes, el expediente se envía a Washington, donde también es analizado por un equipo multidisciplinario que, dependiendo del caso, puede provenir de los departamentos de Justicia, de Estado, de Comercio, o por la Seguridad Interna.
Una vez confirmadas las evidencias, el expediente se pone a consideración del Subsecretario del Departamento de Estado, quien después de analizarlo responde a la Embajada con la decisión de revocar, o no, la visa. Con la autorización de Washington, la Embajada o Consulado comunica o hace el intento de informar al interesado sobre la decisión, y le pide que se acerque con su pasaporte a las oficinas diplomáticas para anular la visa. Al mismo tiempo se envía una carta formulario a todas las aerolíneas con conexiones a EE.UU. informando sobre el caso para que la persona no se embarque en sus aviones, so pena de ser multada.
Solo después de haber cumplido este procedimiento, la Embajada está en capacidad de confirmar públicamente el nombre de la persona a quien se le retiró la visa, pero no puede revelar las razones.