Aquello que estos jóvenes europeos llaman hogar se encuentra al noreste de España, específicamente en la Comunidad Autónoma de País Vasco, una región que, aunque pocos saben, tiene una antigua relación con Guayaquil. Una relación que se remonta a 1541 porque el capitán español Diego de Urbina, quien tras los ataques de los nativos reconstruyó esta ciudad definitivamente en las faldas del cerro Santa Ana (hoy barrio Las Peñas), nació en ese territorio que, ¡oh, curiosidad de la historia!, también nos heredó algo más: por iniciativa de Urbina el escudo colonial de Guayaquil coincide con el escudo de armas del pueblo vasco de Orduña, por ser la ciudad natal de ese conquistador ibérico.
Y aquellos que gustan del fútbol quizás les interese saber que el País Vasco además nos "prestó" al famoso Juan Manuel El Padre Bazurco. ¡Sí, ese mismo!, aquel jugador que el 29 de abril de 1971 anotó el gol con que el Barcelona le ganó al hasta entonces invicto equipo argentino de Estudiantes de la Plata.
Lo también curioso es que El Padre Bazurco sí era realmente un sacerdote, específicamente enviado a cumplir una misión apostólica (y parece que también deportiva) por el Grupo Misionero Vasco, entidad que tiene 58 años ejecutando su labor misionera en nuestro país con jóvenes laicos y sacerdotes que se separan de su tierra natal para cumplir una labor solidaria digna de destacar.
Aquí presentamos a dos de estos jóvenes laicos que procedentes de País Vasco llegaron al Ecuador como conquistadores de corazones campesinos y goleadores en el partido que día a día le juegan a la pobreza y a la injustica social.(M.P.)