A medida que sus compañías de tecnología se remontan a los cielos del outsourcing, India se topa con un problema inusual. En un país que alguna vez fue considerado como una fuente infinita de ingenieros a bajo costo, angloparlantes y listos para trabajar, se avecina una escasez.
India aún produce bastantes ingenieros. Su aptitud es lo que se ha tornado una problemática. Un estudio comisionado por una agrupación de la industria, la Asociación Nacional de Compañías de Software y Servicios, o Nasscom, por sus siglas en inglés, encontró hace poco que sólo uno de cada cuatro egresados de ingeniería era digno de contratación.
El resto se mostró deficiente en las habilidad técnicas requeridas, fluidez en inglés o la habilidad para trabajar en equipo o cumplir con presentaciones orales básicas.
La brecha en aptitudes refleja la limitada disponibilidad de educación universitaria de alta calidad en India y el ritmo galopante de la economía del país, centrada en los servicios, que crece con más rapidez que casi todas a excepción de la de China.
Las compañías de software y servicios suministran servicios de tecnología a compañías extranjeras, muchas de ellas con sede en Estados Unidos. Las exportaciones de software crecieron un 33 por ciento el año pasado.
Serían pocos los sistemas universitarios de algún país que pudieran mantenerse al ritmo de dicha demanda y, sin duda, India tiene problemas para hacerlo. Las mejores universidades, y las más selectivas, generan muy pocos egresados y las nuevas universidades privadas producen egresados de calidad irregular.
En vista de que se espera que el número de empleos en tecnología prácticamente se duplique, a 1,7 millones, en los próximos cuatro años, las compañías se apresuran a buscar talento nuevo en ingeniería y llevar mejoras a las escuelas que lo producen.
Algunas compañías entrenan ellas mismas a miembros del cuerpo docente, al ofrecer cursos diseñados para las necesidades de la industria y mejorar los laboratorios y las bibliotecas universitarias. Se apresuran para identificar y preseleccionar a futuros ingenieros mucho antes de que hayan completado su preparación universitaria. Y ahora recurren a universidades pequeñas y remotas de las que casi nadie había escuchado hablar antes.
La crisis en la fuerza laboral comienza a aparecer en diversas áreas de la economía de servicios. ICICI, la compañía de servicios financieros más grande de India, anunció planes para contratar hasta 40 mil trabajadores en los próximos tres años.
La Asociación de Ventas Minoristas de India dijo, en julio, que su industria en rápida expansión requeriría casi 115 mil trabajadores en los próximos seis meses.
Este año, la compañía de software más grande de India, Tata Consultancy Services, planea agregar 30 mil personas a su fuerza laboral actual de 72 mil. Así que, en una tarde reciente, un equipo de cuatro hombres de la compañía rondó los pasillos de una universidad financiada por un magnate textil de Tiruchengode en ese pequeño poblado sureño.
La Universidad K.S. Rangasamy de Educación Técnica es una de muchas escuelas privadas que han surgido para satisfacer la necesidad de ingenieros del país.
El mismo Rangasamy, fundador de la universidad, es producto de la expansión económica india. Sus fábricas producen textiles para las tiendas Kmart y los hoteles Marriott.
El equipo llegó a Tiruchengode con los objetivos de seleccionar a su próxima generación de programadores de software y evaluar cómo podría la compañía, al corto plazo, ayudar a la universidad a producir más de lo que necesitaba.
El sello de aprobación de Tata Consultancy sería un gran premio para la universidad, y el campus fue engalanado con flores y pancartas para darle la bienvenida al equipo.
Ser certificada como parte de la fuente de talento de la compañía significaría que sus estudiantes tendrían la oportunidad de obtener empleo aún antes de graduarse, así como otros beneficios para la escuela.
Pero a final de cuentas, universidad Rangasamy no encajó con las necesidades de la compañía. El equipo encontró deficiencias en la forma en que se impartían las materias básicas y calificó a los estudiantes como promedio.
Nanda M. Nilekani, presidente ejecutivo de Infosys, uno de los mayores proveedores de tecnología y servicios administrativos de India, dijoque la situación presenta una encrucijada.
Con más de la mitad de la población menor de 25 años, dijo, India podría educar a sus jóvenes y crear oportunidades laborales para ellos, o se quedará con una reserva numerosa y potencialmente inquieta de jóvenes incapacitados para trabajar. "Es una oportunidad dorada, que puede arruinarse si no hacemos lo correcto".