"The Coast of Utopia", la epopeya en tres partes de Tom Stoppard que ocupará Lincoln Center de Nueva York durante los próximos seis meses, contiene, entre otras cosas: 35 años de historia intelectual rusa del siglo XIX; más de 70 papeles; debates sobre Hegel, Schelling, Pushkin y Kant; amoríos adúlteros; la revolución de 1848; escenas en Moscú, París, Niza y Londres, bajo un gran candelabro, en un picnic y al lado de una pista de patinaje sobre hielo. Examina las vidas públicas e íntimas de cinco precursores de la Revolución Rusa: Alexander Herzen, escritor y socialista pionero; Mikhail Bakunin, aristócrata convertido en anarquista; Ivan Turgenev, poeta y novelista; Nicholas Ogarev, poeta y amigo cercano de Herzen; y Vissarion Belinsky, brillante crítico literario.
También incluye a sus amantes, familias, colegas, antagonistas, seguidores y un ominoso gato fumador de puros. Si bien escribir todo eso fue un proyecto colosal, tal vez palidezca en comparación con el esfuerzo de montarlo en escena.
Esta obra de teatro será una de las más grandes en la historia reciente de Broadway, comparable con "Nicholas Nickleby", de ocho horas y media de duración, montada por la Royal Shakespeare Company, en 1981.
Quien lo supervisa todo es el director Jack O'Brien. Ha puesto en escena dos obras de Stoppard ("The Invention of Love", en el 2001, y "Hapgood", en 1994) al igual que "The Full Monty", "Hairspray" y "Dirty Rotten Scoundrels". Sin embargo, se sintió intimidado por "The Coast of Utopia", que vio con el diseñador Bob Crowley en el National Theatre en Londres, en 2002.
La producción neoyorquina es más compleja.
La Parte 2 de la trilogía empieza a presentarse a principios de diciembre, en repertorio con la Parte 1, mientras la Parte 3 está en ensayos. A fines de enero, la tercera parte se unirá a las primeras dos. Después de eso, las tres -"Voyage" (Viaje), "Shipwreck" (Naufragio) y "Salvage" (Rescate)- alternarán en el repertorio hasta mediados de marzo y habrá tres días de maratón de ocho horas y media cuando las tres partes se presenten juntas.
Programar cualquier proyecto teatral es difícil y cada vez se vuelve más complicado. Los directores encuentran tiempo para producciones entre películas, musicales y giras, y con acuerdos para aparecer en series de televisión y cine, contratar a un actor de primer nivel es como concertar una cita con el Dalai Lama.
Todo esto es exponencialmente más difícil cuando se trata de seis meses y medio de ensayos constantes y 115 representaciones, entre ellas los tres días de maratón. Es aún más difícil cuando es una obra de ensamble, donde el nombre del actor aparecerá en algún lugar entre la multitud debajo del título. Y es más complicado todavía cuando es en un teatro sin fines de lucro, con su modesta escala salarial.
No obstante, para O'Brien no fue simplemente un caso de encontrar a actores dispuestos. Tenían que ser los mejores y capaces no sólo de pronunciar la palabra "Premukhino" sino de hacerlo de manera convincente. Así que O'Brien dedicó el invierno y primavera a persuadir a quienes eran sus primeras opciones. El resultado es un reparto de 41 elementos lleno de nombres famosos.
Ethan Hawke, quien figuró en la producción de 2003 de "Enrique IV", de O'Brien, en Lincoln Center, fue el primer actor en la lista. Después de ajustar un poco el calendario de los ensayos, Hawke estaba a bordo en el papel de Bakunin.
O'Brien entonces lo usó como señuelo para reclutar a otros actores, así como un punto de referencia para el rango de edades (alrededor de 35 años) de los otros papeles principales.
Hacer el casting de los papeles más prominentes fue sólo parte del desafío. Los actores suplentes son miembros del mismo elenco. En una producción típica, los actores ensayan sus papeles de suplente una vez que las funciones han empezado. Pero debido al calendario de ensayos de "The Coast of Utopia", el casting tuvo que hacerse en una manera que minimizara los momentos en que los suplentes aparecen en las mismas escenas que los actores a quienes tal vez sustituyan, pues los suplentes necesitan ensayar por separado.
No obstante, con grandes escenas de fiestas, en las que casi todos los personajes tienen al menos unas líneas de diálogo, el rompecabezas se volvió sumamente complicado.
Para la mayoría de los involucrados, es el proyecto más grande que jamás han intentado. Y si el compromiso es extraordinario, bueno, hay una razón para ello.
"¿Cuándo tiene alguien la oportunidad de hacer esto, en este país, en un escenario de Broadway?", preguntó Brian F. O'Byrne, quien interpreta a Herzen. "Éste es un trabajo soñado".