Nos encontrábamos sentados en medio de la oscuridad total en la parte trasera de un camión, tratando de no pensar en que estábamos estacionados cerca del borde de un acantilado. Era un soleado día más en Los Ángeles, pero el tráiler era tan oscuro como una boca de lobo, con las puertas cerradas y las aberturas selladas con cinta plateada para evitar que penetrara luz al interior. El camión se meció ligeramente.
Entonces oímos la cinta que se despegaba y un raudal de luz llenó el espacio. La luz trajo consigo una imagen del mundo exterior: una representación del letrero de Hollywood, ubicado a nuestras espaldas, apareció mágicamente en el papel frente a nosotros.
“Hay una frase en chino para el momento en que la luz entra a donde hay oscuridad total”, dijo Shi Guorui, fotógrafo, radicado en Beijing, que se encontraba sentado en el suelo en posición de loto. “Es como una repentina liberación de emociones”.
También es el momento en que un cuarto oscuro puede convertirse en una cámara oscura, el tipo más antiguo de cámara, que no necesita lente, película ni baterías, sólo una caja muy negra con una apertura muy pequeña y una luz fuerte afuera. El papel fotográfico es opcional. “El pensador Mo Tzu explicó la ciencia detrás de ella alrededor del año 400 AC”, comentó Shi.
Desde que abandonó las cámaras modernas hace alrededor de una década, Shi ha trabajado exclusivamente con cámaras estenopeicas y, su preferencia actual, sus equivalentes del tamaño de una habitación. Normalmente las construye con madera.
Al igual que la artista alemana Vera Lutter, quizá la fotógrafa más famosa que usa este medio hoy en día, a él lo atrae lo monumental.
A diferencia de Lutter, quien prefiere los temas industriales, él se inclina por lugares famosos bajo cielos abiertos dignos de Ansel Adams, a quien menciona como una de sus primeras influencias.
En 2002, Shi convirtió una torre de vigilancia junto a la Gran Muralla China en una cámara oscura para crear imágenes dramáticas de ese sitio histórico. Al año siguiente construyó otra en una estación de protección ambiental frente al Monte Everest para fotografiar a la montaña más emblemática del mundo. Más recientemente, se instaló en una habitación en el piso 29 del Hotel Panorama, en Shanghai, para congelar el rápidamente cambiante perfil de la ciudad.
Un impactante efecto del método de la cámara oscura es que proyecta una imagen positiva e invertida. Una vez revelada, los tonos se invertirán, así que el cielo se verá oscuro y el blanco del letrero de Hollywood aún más oscuro.
“Ésa es una gran parte del atractivo para mí”, señaló Shi. “Ya existen muchas imágenes del letrero de Hollywood, pero son imágenes positivas. Ésta será una imagen negativa con las letras invertidas, una nueva manera de ver la máquina de sueños de Hollywood”.
Normalmente, Shi permanece sentado solo en la cámara durante la exposición. “Ésta es una experiencia espiritual para mí, sentarme dentro de la cámara”, comentó. “No soy un budista practicante, pero ésta es mi forma de meditación. Así es como practico”.
Afirmó que comenzó a meditar en diversos templos taoístas y budistas en 1998, después de haber sobrevivido a un accidente automovilístico en una supercarretera, en Shanxi, que mató a un pasajero y dejó al conductor gravemente herido.
Shi salió sin lesiones, aunque con una nueva resolución: “Comencé a involucrarme en actividades que requerían mucho tiempo para ser completadas. Decidí que todo lo que haga lo haría lentamente, en reconocimiento al hecho de que sigo vivo”.
Entonces recurrió a la cámara oscura que, junto con el resurgimiento de los daguerrotipos, se ha convertido en la versión para el mundo del arte contemporáneo, del movimiento de la comida lenta.
“La fotografía moderna se enfoca en la velocidad, capturar un momento en una centésima de segundo”, dijo, “mientras que la manera en que yo trabajo me conecta con un proceso antiguo y con cosas que no son efímeras”.