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La letra manuscrita lucha para no morir |
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| En las escuelas primarias del país aún se enseña caligrafía con la intención de que los alumnos tengan una buena letra al ser adultos. | | |
| Octubre 29, 2006
Texto: Torffe Quintero Touma | Ilustración: Gabriel Fandiño
Mensajes de celular, chats y computadores parecen haber marcado la hora de defunción de la letra manuscrita. Un concurso de cartas lanzado a inicios de este mes, intenta contribuir al ejercicio de seguir escribiendo a mano, mientras la mayoría lo hace con un teclado.
Recuerda: ¿cuándo fue la última vez que escribió una carta de amor de su puño y letra? o ¿desde cuándo no envía a sus parientes una postal navideña que no sea electrónica? Desde que el hombre sustituye el bolígrafo por el ordenador y pone su necesidad de información y comunicación al servicio de la tecnología –el correo electrónico, el chateo por celular o la banca virtual– se aleja de la tradicional escritura a mano.
De tal modo que aquella A elegantemente inclinada y armoniosamente abrazada a una M, que se aprenden en la escuela, con la ayuda de cuadernos cuadriculados, de cuatro y dos líneas, se han transformado en recursos cada vez menos usados.
Así lo palpan algunos como la educadora Adda Quintero, directora de la escuela Presidente Alfaro. Ella está convencida de que la escritura manual potencia la actividad cerebral de los alumnos y se la sigue incluyendo en el plan de estudios porque les exige un constante ejercicio que el computador les niega: “Escribir con lápiz o pluma les permite conocer la relación y los sonidos que tiene cada signo, para que eviten usar abreviaturas incorrectas como la q por escribir que”.
Pese a ello, dice, es probable que las generaciones venideras no sepan o no aprendan a hacer la letra o con rabito, o la a con ganchito, o la m con dos bastoncitos, tan comunes en los documentos que son parte de archivos históricos, como las misivas entre Bolívar y Manuelita, o las de Ana Paredes a su esposo, Eloy Alfaro.
Carlos Joaquín Córdova, representante en Ecuador de la Real Academia de la Lengua Española, se pregunta cómo serán los documentos que guardaremos en el futuro, pero considera que la enseñanza del idioma también debe ir acorde con los tiempos: “La llamo la máquina terrible –refiriéndose a la tecnología– porque también es terriblemente útil”, dice, al tiempo que señala que la letra manuscrita es, sin embargo, parte de la personalidad de un ser humano y de la sociedad en que vive.
Ligia Noboa, presidenta de la Fundación Alianza Omega, opina algo distinto. Para ella la escritura a mano es el principal vehículo de comunicación a distancia del ser humano y con la tecnología se está perdiendo, al punto de que muchos dejan de relacionarse con los otros. Noboa piensa en el fenómeno migratorio y explica: “Con el mail o las llamadas no es fácil intercambiar emociones, por falta de tiempo o espacio, o porque quien teclea el mensaje, a veces, es otro”.
Como una forma de contribuir a que esa riqueza, parte de la comunicación, no se pierda, la entidad que dirige y que está enfocada en proyectos de educación, organizó el primer concurso de cartas manuscritas Al rescate de la letra, donde se observará la caligrafía, ortografía, presentación y contenido de las cartas, cuyo tema será libre.
Noboa y Quintero creen además que cada ser humano tiene algo propio que expresar con su letra y es la grafología la ciencia que estudia esas particularidades de los seres humanos, partiendo de su escritura. Nilly Shefi, psicóloga, explica que es como una radiografía del individuo, porque permite verificar varios aspectos: “El estado de ánimo, la forma de tratar al resto, su grado de independencia, su fuerza de voluntad, etcétera”. Incluso, dice, una de sus ramas, la grafopatología puede detectar enfermedades orgánicas que podría padecer el sujeto.
Por medio de la grafotécnica, en cambio, se pueden corroborar firmas y adjudicar herencias, a partir de documentos que fueron redactados por los fallecidos. Esta es una de las herramientas que usan los peritos de Criminalística de la Policía en Ecuador.
Los comerciantes como María Cueva, quien hace 36 años vende sobres y blocks de hojas de líneas para cartas en el Correo de Guayaquil, se quejan de que cada vez son menos los compradores de estos productos.
Pero hay quienes defienden los trazos de letras con lápiz sobre papel. Marcos Guevara, un calígrafo de Quito, dice que ahora mezcla con su trabajo la creación de logos publicitarios, a falta de clientes. Con ayuda de una lupa y dos líneas imaginarias, cobra 35 centavos por escribir las invitaciones matrimoniales y hasta 50 dólares por hacer en un pergamino las letras góticas y los trazos que lo destacaron en su etapa estudiantil.
Hay escritores como el dramaturgo guayaquileño Pipo Martínez que aún mantienen la costumbre de redactar sus obras con “ese invento tan sencillo y maravilloso de palo con minas, que vale más que un montón de tuercas y teclas”.
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| Recaudación. |
| La Fundación Cariño efectuará el 31 de octubre, a las 14h00, en la sede del Círculo Militar (Circunvalación Norte 206 y Víctor Emilio Estrada) el bingo navideño. Informes: 229-3847. |
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