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Edición del DOMINGO 29 de Octubre del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Pierce Brosnan, de agente a matador
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Texto: Por Fabián W. Waintal

A los 52 años ya no puede ser jamás Bond, pero sí El Matador, un asesino bisexual a sueldo.

"Matador me llegó como un regalo. Vino justo en el momento en que cambió mi carrera profesional".

En la vida real, Pierce Brosnan jubiló al personaje de James Bond, en cine también está protagonizando historias de criminales demasiado 'viejos' para tanta acción. Ya había filmado con Salma Hayek la película After The Sunset sobre un ladrón de joyas retirado en una isla paradisiaca. Y con la nueva producción The Matador ahora interpreta un asesino a sueldo que enfrenta el dilema del reemplazo juvenil.

Personalmente, Pierce Brosnan no es para nada viejo, aunque se lo ve bastante diferente, cuando entra a la suite 1528 del Hotel Four Seasons en Beverly Hills. Con 52 años, camisa negra, jeans y botas, toma envión con la mano derecha, para estrechar el cordial saludo y mirando directamente a los ojos, para nada dice la famosa frase: "Mi nombre es Bond". En cambio, justifica una larguísima barba canosa que trae: "Estoy filmando una película de vaqueros, el western Seraphim Falls. Y por eso me ves así".

Pregunta: ¿Está contento de haber renunciado a las películas del agente 007? ¿Le molesta que no le hayan insistido para seguir?
Respuesta: Ese capítulo de mi vida está cerrado. Estoy contento con la vida que tengo. Guardo los más grandes recuerdos de la década de James Bond.

P: ¿Qué opina del actor Daniel  Craig que fue contratado para protagonizar el primer libro Casino Royale de James Bond?
R: Daniel Craig me parece muy  buen actor y le deseo el mejor de los éxitos.

P: Hemos tratado antes del tema y parecía que al principio lo iban a consultar con la elección cuando usted había propuesto a Colin Farrell, como el sucesor.
R: Yo no sabía lo que estaba pasando, no. Ya se dijo lo suficiente. No quiero hablar de las vacas que pasan por casa. Prefiero conversar sobre mi nueva película El Matador que llega en un momento perfecto para la transición hacia... No lo sé. (Riéndose) La verdad, no lo sé.

P: ¿De verdad no sabe hacia dónde se dirige su carrera?
R: Nunca supe hacia dónde iba mi carrera. Es lo que más disfruto hoy. Cuando se tiene la seguridad de una serie de televisión como Remington Steele o la seriada de películas como Bond, se pierde la preocupación, uno se vuelve demasiado autosuficiente. Es bueno recuperar el deseo de una buena interpretación, especialmente con una película como El Matador.

P: ¿En alguna oportunidad llegó a pelear o sacrificarse por algún rol o personaje determinado?
R: Nunca estuve tan desesperado. Nunca. No quiero sonar arrogante, pero hice lo común con cada trabajo. Pasé por audiciones, tomé pruebas de cámara, todo lo que hace cualquier otro actor. Pero nunca, nunca, nunca tuve grandes necesidades. Siempre fue como un hobby donde además me pagaron bien, apareciendo en el momento correcto, a la hora correcta. Y hoy tengo la misma pasión que solía disfrutar cuando recién empezaba, a los 24 o 25 años.

P: ¿El alejamiento de Bond muestra también cierta madurez personal al animarse a mostrar las canas sin pudor, sin preocuparse por mantener una imagen de símbolo sexual? ¿Piensa seguir con el tipo de personajes que demanden más cambios físicos?
R: Describiste mi situación bastante bien. También tengo que ser consciente del paso del tiempo, sin pretender que el reloj se pare. Existe el tiempo pasado, tiempo presente, tiempo futuro. Y al volverme un poco más viejo, profundizo cierto deseo por los roles que demandan un cambio físico. Quiero volver a ser vanidoso ahora (Se ríe). Ya imagino el titular: "Pierce Brosnan quiere volver a las vanidades". Por eso me gusta filmar películas como Seraphim Falls o Matador donde pueda destacar las vanidades y las interpretaciones que hay detrás de mi puerta, sin la imagen perfecta del hombre que conquista la mujer más hermosa.

P: ¿Qué opina su esposa del cambio físico con el bigote de Matador y la barba de Seraphim Falls?
R: Pensaba regalarle esta barba para Navidad... No le encanta demasiado. Quiere recuperar su hombre.

P: ¿Usted también quiere recuperar cierta imagen de retiro en el cine? ¿La jubilación de James Bond tiene que ver con el criminal retirado que interpreta en El Matador o el ladrón jubilado que había hecho en After the Sunset con Salma Hayek?
R: No lo analicé hasta ese punto. Simplemente soy un actor que agradece trabajar. He estado en este negocio durante mucho tiempo y El Matador me llegó como un regalo. Vino justo en el momento en que cambió mi carrera profesional. Y tuve suerte de haber conseguido algo así, cuando estaba decidiendo el camino que iba a tomar, después de James Bond. Tiene mucho humor negro, empuja al público y lo vuelve a traer, constantemente.

P: ¿La palabra 'retiro', entonces no pasa nunca por su cabeza?
R: Me tomé un año de vacaciones después de filmar El Matador. Pensé que había tocado buenos acordes con esa película y me pareció justo tomarme un tiempo para sentarme a oler el aroma de las rosas. Fue un lujo aprovechar la compañía de mi esposa y mis hijos, mientras buscaba el siguiente paso. Y el siguiente paso terminó siendo la película de vaqueros Seraphim Falls que estoy filmando ahora.

P: ¿Cuánta creatividad genera como actor fuera del guión o la dirección?
R: En El Matador, por ejemplo, las frases que digo figuraban en el guión de Richard Shepard. El resto depende de mí. Así se me ocurrió la idea de dejarme el bigote, agregarle botas, pantalones ajustados. Este hombre es bisexual, trisexual, lo intenta todo. Es un alcohólico que vive al final de la cuerda. Y esa descripción me dio libertad para cualquier locura. En el libro figuraba un acento de Boston y yo le agregué el mío londinense que terminó siendo un bostoniano del sur de Londres...

P: ¿La toma donde solamente aparece con botas y ropa interior, en medio del lobby del hotel, también fue idea suya?
R: Debo haber tomado demasiado tequila la noche anterior (Se ríe). Aquella escena terminó identificando el estilo de la película, porque queda registrada en la memoria. En el texto figuraba que mi personaje pasaba por una crisis con su confianza y llega al pináculo de nervios cuando se levanta de la cama y borracho quiere ir a nadar con ropa interior. La filmamos en el lobby del mismo hotel donde yo había estado viviendo las últimas doce semanas.

P: ¿Aprendió bien el español en los tres meses que estuvo en México?
R: Apenas si puedo hablar bien el inglés... Todos me saludaban "buenas tardes, señor Brosnan" y también "buenas tardes, señor Bond". Pero te sigo contando: Yo todavía no me había sacado la bata de baño cuando el director dijo que no podíamos hacerla, porque había demasiada gente. Dijeron que me quedara con la bata, al estilo James Bond y a mí me pareció muy aburrido. Entonces pensé quedarme con las botas puestas, porque sonaba bastante tonto. La diseñadora de vestuario terminó comprando unas italianas muy ridículas, con taco y cierre. Igual pensé que así no podía filmarla. Pedí que me dieran un cigarro, una cerveza. Y apenas dijeron "acción" la filmé (sin bata y semidesnudo). La gente que se ve atrás es de verdad, pero no saben que los estábamos filmando. Imaginaban que Pierce Brosnan estaba filmando una película de James Bond. Igual, no necesitamos más de dos tomas. Gusta, porque toma a la gente por sorpresa.

P: El director cuenta que el libro se lo había mandado apenas como un ejemplo, ¿qué lo llevó a decidirse por una película así?
R: Parecía una obra de teatro. Me hizo reír, no sabía a dónde iba, desde la primer página. Cuando vi que este hombre se pinta las uñas, me imaginé adentro (riéndose) no es que yo me pinte las uñas, pero habiendo construido mi imagen de agente secreto con James Bond, una película así me llevaba de vuelta al comienzo de mi carrera, como actor.

P: ¿También es el productor de la película?
R: Si no la hubiera filmado con mi propia compañía, no creo que nadie hubiera estado interesado en contratar a Brosnan para una película así. También me gustó el buen corazón que muestra cierta humanidad en medio de tanto caos.

P: ¿Qué tan importante es producir una película propia, como actor?
R: El Matador es la quinta película que produzco y es muy importante. La producción propia es la columna vertebral de mi carrera, porque sino, todavía estaría en casa sentado, esperando que suene el teléfono. Y yo entré en este negocio para filmar películas. También amo el escenario, el teatro. La actuación siempre me pareció algo mágico. Y como productor logro la posición de elegir el guión y la gente con la que quiero trabajar. Pinto mi propio cuadro. Me gustaría hacer más comedias románticas; ciencia ficción. Y a lo mejor, también vuelva al juego de espías, al menos una vez más.


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