Para los ganaderos, el tener que sacrificar sus animales por no contar con medidas preventivas ha sido un proceso costoso y doloroso.
Preparar la ganadería para competir en los mercados internacionales es la principal meta de los productores de la Sierra.
En apoyo a esta acción la Pasteurizadora Quito ha emprendido una fuerte campaña para erradicar de los hatos de los que se provee de leche, la brucelosis y tuberculosis, dos enfermedades que son de fácil transmisión al hombre y que impiden junto con la aftosa llegar a los mercados internacionales.
Galo Izurieta, gerente encargado de la pasteurizadora, informó que el 27 de septiembre se entregaron los primeros certificados de hatos libres de brucelosis a 7 haciendas de la serranía. Indicó que el trabajo se extenderá a otras 87 de las cuales 34 ya están en proceso. Se aspira a que en marzo, que es el próximo muestreo, entren como predios libres de la enfermedad.
El directivo explicó que la decisión se tomó luego de analizar las estadísticas en el país, donde se ha llegado a constatar que existe el 14% en brucelosis y cerca del 18% en tuberculosis, por lo que se deberían tomar los correctivos del caso para brindar un producto de máxima calidad a sus consumidores.
Izurieta no descartó la posibilidad de trabajar con el mismo programa en la Costa, donde muy pronto iniciarán sus operaciones para lo cual establecerán un centro de acopio.
Julio Paredes, asesor técnico de la organización, destacó que el trabajo empezó hace tres años con un convenio con el Ministerio de Agricultura para que ellos sean quienes se encarguen de hacer la certificación oficial de los predios libres.
Explicó que estas dos enfermedades causan grandes pérdidas a los ganaderos porque no hay recuperación y las reses deben sacrificarse.
El principal síntoma de brucelosis es el aborto y la baja productividad, y en tuberculosis no hay uno específico, de ahí la importancia de hacer los análisis con tiempo.
El técnico enfatizó que en haciendas con brucelosis se debe descartar la vacunación con la cepa 19 y proceder a aplicar la RB 51, una vez al año, hasta que los animales positivos sean eliminados. Cuando la hacienda es negativa y no presenta brotes se debe vacunar con la RB 51 a los animales de 4 a 10 meses de edad, con un refuerzo a los 18 meses. En hatos totalmente libres se puede vacunar con la cepa 19 a terneras de 4 a 6 meses de edad.
Aclaró que nunca se deben combinar los dos biológicos y que todo animal enfermo debe ser sacrificado para no perjudicar al resto.
Pablo Proaño, propietario de la hacienda La Gloria en Alóag, que recibió la certificación como predio libre, explicó que fue una experiencia difícil, ya que debió sacrificar 20 de sus mejores animales con pérdidas superiores a los 25.000 dólares y sin apoyo del Gobierno.
Recalcó que el problema llega a las fincas por ignorancia. "Se pueden comprar animales contaminados y nunca se mandan a examinar antes de su adquisición,"expresó.
Recomendó a los ganaderos no comprar animales sin exámenes de sangre, aislar del predio el agua para que no llegue de acequias de otras haciendas para evitar contaminación, apoyar el programa ya que no tiene costo y ver la ganadería como un negocio.