- OCT. 25, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
El viernes anterior a las elecciones de la primera vuelta, en el noticiero ‘24 Horas’ de Teleamazonas se presentó un reportaje sobre una florícola en crisis. En plena veda de promoción electoral, se presentó la crisis de la florícola como una consecuencia del posible triunfo de Rafael Correa. La campaña del miedo siguió aun con las elecciones a las puertas.
Cuatro contra uno, así describió su situación el ex diputado Carlos Vallejo (antes del Prian y ahora con Correa) en un panel de ‘Este lunes’ realizado inmediatamente después de las elecciones. Uno de los cuatro en contra era el conductor del espacio Jorge Ortiz.
El último lunes la desproporción creció: en el otro lado ya no hubo uno sino cero. Todo esto aparte del programa negativo que se le dedicó a Correa cuando este no fue a ‘Este lunes’ y prefirió asistir al debate de la Cámara de Comercio de Quito.
Luego de ser sometido a semejante política de ablandamiento, Rafael Correa compareció en otro tono a una nueva entrevista con Jorge Ortiz. En la primera vuelta, el encuentro tuvo un final abrupto cuando el candidato mandó a aprender de Economía a su entrevistador. Quizás por eso, la arrogancia tuvo un sitio especial en la nueva entrevista.
Un Correa dispuesto a admitir errores, mostrándose moderado y conciliador. Un periodista que se ha convertido durante toda la campaña en un contradictor del candidato de Alianza PAÍS. Un frente a frente que se desenvolvió con la sutileza de un coctel diplomático.
El tono solo fue un detalle. Lo que a uno le queda de estos encuentros entre personajes y superestrellas del periodismo es la sensación de que no importa tanto conocer algún aspecto u obtener un pronunciamiento contundente del entrevistado. Que lo importante es los mensajes que se transmiten entre uno y otro, sin que el público importe mayor cosa. Allá están ellos, tratándose bien o tratándose mal, tratando de ejercer poder, mientras el televidente hace de mero espectador. Al ser así, ya no estamos ante una relación entre periodista y fuente, sino entre contendores.
Por supuesto que las acusaciones de Xavier Cazar en contra de Ecuavisa y Carlos Vera son malintencionadas: insinúa que el entrevistador de ‘Contacto Directo’ tuvo intereses económicos (que no se concretaron) en el fallido proceso de conteo rápido de votos y que eso explica lo que a su juicio es el llamado “al caos y la anarquía” en este canal. En otras palabras, los severos cuestionamientos a su gestión y los pedidos para que renuncie o se lo destituya.
No obstante, la furiosa reacción de Vera ante esto no lo posiciona como un periodista defendiéndose de los embates del poder, sino como un contradictor en el campo político, que es adonde querían conducirlo. Como decía Lao Tse hace miles de años: “Serenidad ante la catástrofe”. Esa debe ser la actitud, en los días difíciles.