Domingo 22 de octubre del 2006 Economía

Prefieren tarjetas para no consumir mucho

De los $ 10 con que contaba para comprar una funda de leche, tres panes y una gaseosa de dos litros y medio, Teresa Barreto, una ama de casa que habita en Sauces 4, en el norte de Guayaquil, ya tenía pensado destinar $ 6 para recargar su celular.

Eran las 09h25 del pasado jueves cuando la mujer, cargando sus víveres, se acercó a un bazar y pidió una tarjeta prepago de la empresa Movistar. “Ando siempre con lo justo. Si no me alcanza para la de $ 10, aunque sea le pongo esta (de $ 6), pero sin teléfono no me quedo”, comentó aliviada, mientras raspaba el código para activarlo.

Esa facilidad para controlar cuánto y cuándo invertir en el servicio es lo que lleva a cientos de usuarios a preferir el prepago antes que un plan fijo mensual (pospago).

María de Lourdes Paredes, gerenta del Centro de Atención de Alegro, ubicado en el casco comercial, conoce esta realidad. Por ello reveló que cerca del 80% de las ventas del local –que recibe entre 400 y 500 personas por día– corresponden a dicho segmento.

“Vienen visitadores médicos y vendedores buscando lo más económico. También padres de familia que, pese a tener un plan con nosotros, les compran a sus hijos equipos prepago para no cargar tanto sus gastos del mes”, añadió.

Para universitarios como Eduardo Carrasco, de 19 años, la opción es bastante cómoda. “Si un mes no tengo plata, no pago y ya. No tengo a la empresa persiguiéndome porque debo”, señaló.

Este usuario al igual que otros que tienen el servicio prepapago afirma que con las tarjetas controla más sus gastos en teléfono porque procura utilizar solo  $ 10 durante un mes.

Aunque algunas veces, la desinformación por parte del cliente en el uso del servicio genera quejas. Julio Narea, por ejemplo, acudió cerca de las 11h00 del jueves a un local de Porta para que le explicaran porqué no tenía saldo pese a haber activado una tarjeta de $ 3 hace una semana y realizado “cuatro llamadas cortas”.

En el sitio, sin embargo, se enteró de que la vigencia de esa tarjeta es de siete días; de hecho, así consta en la misma. “Era la primera vez que ponía una de $ 3 y no me fijé en eso”, contó luego con resignación.
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