Durante el tiempo que ha durado la primera contienda electoral, he seguido y leído con vehemencia las opiniones escritas en este Diario. Pensé, al leerlas, que todo o la mayoría de los ecuatorianos habíamos madurado en nuestra forma de elegir a nuestros candidatos a la primera magistratura y otras dignidades.
Pero, lamentablemente, he llegado a la conclusión de que quienes escriben estas cartas son las únicas personas preocupadas por el futuro de nuestra Patria.
Los últimos datos emitidos por la TV y la prensa reflejan el resultado de siempre: no sabemos escoger, no sabemos votar, no nos interesa el bienestar de todos los que vivimos en este país. Somos egoístas, nos conformamos con que nos regalen una camiseta, nos diviertan con una fiesta de barrio o nos lancen un billete.
Personas calificadas, con experiencia pero poco conocidas y con gran espíritu de patria han quedado fuera de nuestro ya desacreditado Congreso para contribuir con un cambio real y necesario.
Otra vez tendremos a la misma gente, esa que quisimos que se fuera a su casa, a los genios de la farándula, personas improvisadas en la política que van a llenarse los bolsillos de dinero y no de orgullo al representar a su provincia.
Tendremos que esperar otros cuatro años para ver si hemos aprendido la lección.
Tanya Yépez de Vera
Guayaquil
Una vez más hemos sido estafados por los políticos que nos volvieron a meter en el Congreso a gente improvisada para el cargo, cuando bien pudieron integrar la lista con gente muy capaz, especialmente profesionales, y mucho mejor si eran experimentados, como los maestros universitarios en las diversas actividades del quehacer nacional, jurisprudencia, agronomía, medicina, farmacéutica, urbanismo, economía, telecomunicaciones, marítima, aeronáutica, etcétera.
Si se llegare a reformar la Constitución, como muchos lo ofrecieron, se debería agrupar a los partidos y movimientos políticos en tres frentes: derecha, izquierda e independientes, para que solo sean tres candidatos sacados de sus elecciones primarias; para que baje el número de diputados y elegirlos de manera unipersonal y con gente idónea, pero eso será para las próximas elecciones parlamentarias por aquello de la retroactividad.
Recién ahí podremos decir que se inicia el cambio, por ahora solo toca aguantarlos cuatro años más con todo el desbarajuste que eso significa, porque mantendrán la misma forma partidaria de elegir a los dignatarios de los organismos de control, y todo seguirá funcionando de acuerdo con los intereses particulares y no colectivos.
Si en este periodo no se consiguen esas reformas, no serán cuatro sino ocho los años perdidos, porque con las mismas defectuosas leyes se volvería a elegir.
Susana Macías Estupiñán
Guayaquil
Los ecuatorianos, el día 15 de octubre del presente año, teníamos una gran expectativa y a su vez veíamos con gran optimismo, ya que íbamos a presenciar y ser testigos de un sistema novedoso en nuestro país, respecto a la información de los comicios electorales por llevarse a efecto. Lamentablemente, una vez más hemos sido engañados ya que nunca antes en casi tres décadas de democracia hemos estado tan desinformados sobre los resultados electorales, especialmente en lo referente a las elecciones pluripersonales.
Es inadmisible que en plena era electrónica e informática hayamos regresado al siglo pasado con este tipo de situación que a nada bueno nos condujeron en épocas anteriores.
El Tribunal Supremo Electoral debería pedir disculpas al pueblo ecuatoriano, en especial a los jóvenes que por primera vez ejercieron su derecho a sufragar y a los que ejercerán en los próximos años, para que no se desanimen y sigamos defendiendo la democracia bajo cualquier circunstancia, para que ese poder atribuido al pueblo expresado en las urnas a través de ese voto sagrado sea respetado.
Dr. Lorenzo Calvas P.
Guayaquil