- OCT. 20, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Pensar en programas de televisión para niños en nuestra televisión es como buscar agujas en bíblicos pajares. Están las series animadas de Disney y Nickelodeon, en Teleamazonas (que pierden inocencia al ser mezcladas con otros cómics para adultos). Está el bloque formado por Tiko Tiko y Plaza Sésamo en Telerama. Producción nacional y más dibujitos en las mañanas de sábados y domingos...
Hace poco una persona que trabajó muchos años en televisión me describió la lógica que predomina entre los jefes de programación: “Si lo ven las madres, lo ven los niños y el rating se multiplica por dos”. O lo que es lo mismo: no importa intoxicar a los niños en horario “apto para todo público” con telenovelas, talk shows y concursos tipo ‘A todo dar’.
Indudablemente, hay una responsabilidad de los padres. Pero, ¿sabemos los adultos utilizar los medios de comunicación para que nos sean útiles? ¿Qué tan responsables somos con aquello que vemos y lo que ven nuestros hijos? ¿Cuántos adultos nos sentamos a ver TV con nuestros hijos y contestamos sus preguntas con solvencia?
A contracorriente con la situación local, en la TV internacional hay una abundante oferta para niños que se puede sintonizar en los sistemas de pago: Discovery Kids, Disney, Nickelodeon, Cartoon Netwoork. No todas son igual de “confiables”.
Para comenzar, hay una preocupante tendencia de los más pequeños a crear pequeñas adicciones. Están los Disney-adictos, los Barney-adictos o las Bratz-adictas. ¿Es solo un indeseable efecto secundario o qué mecanismos psicológicos se activan en los niños con estas figuras?
En canales como Discovery Kids hay series dedicadas a niños preescolares que refuerzan valores y actitudes positivas, plantean cierto nivel de interacción con los niños y se enfocan en el desarrollo de habilidades para resolver problemas. Son títulos como Poko, Caillou, Clifford, Jay Jay el Avioncito, Save-ums, Los hermanos Koala.
Esta TV infantil se define como dirigida a “plantear situaciones adultas y resolverlas con un lenguaje infantil”. Nada, entonces, de infantilizar adultos o menospreciar las capacidades infantiles como pasaba en la vieja TV.
Nickelodeon dirige su Nick Jr. hacia este mismo público preescolar con series como Los Disfraces de Dougie, Pequeño Hill, Las Pistas De Blue, Dora, Go Diego Go!, Disney hace lo suyo. Situación distinta es la de Cartoon Network que emite dibujos animados dirigidos –a mi juicio– a preadolescentes.
Con todo, los padres no podemos dejar sueltos a los niños frente al televisor. Hay un factor perturbador en todas estas opciones de TV dirigida a los niños: la publicidad.
¿Se está creando una generación de consumidores compulsivos? He podido ver a muchos menores hipnotizados frente a los avisos de detergentes o cremas faciales y un escalofrío corre por la espalda.