Sectores interesados en que se mantenga el statu quo en lo que respecta al sistema eleccionario alertan que el país se verá convulsionado en caso de que los cambios propuestos se den.
Si estos sectores aún creen que mediante artificios se puede mantener al elector con una venda en los ojos, deben saber que el poder constituyente es la máxima representación de la soberanía popular, que organizada en debida forma, dispone la facultad como la potestad para revisar una Constitución vigente con el objeto de reformarla. Pero por lo general el poder constituyente tiene la potestad para dictar una nueva Constitución. Los sectores interesados en el statu quo deben saber que los verdaderos mandantes son los que otorgan un mandato a los gobernantes, quienes deben cumplir ese encargo y voluntad que el pueblo les da para satisfacer prioritariamente las necesidades colectivas, organizando los servicios públicos. Todo lo que se diga contrario, es solo un disfraz para que sigan detentando el poder los enemigos del país, que lo han convertido en uno de los más corruptos y atrasados del continente.
Roberto Arce Moreno
Guayaquil
Los medios de comunicación, sobre todo la televisión y aquellos de difusión electrónica han logrado masificarse a tal punto que la información llega a todos los rincones del país y del mundo, y a una mayor cantidad de personas de manera casi instantánea.
Lo anterior hace que la práctica de las actividades vinculadas a medios deba realizarse necesariamente de manera estricta, debido a la creciente influencia que por estos días tiene en la formación de la opinión pública. No obstante, pareciera que el desarrollo de las tecnologías de difusión de la información no ha sido en algunos casos correspondido con mayor profesionalismo.
Esto se pudo observar en el último tramo de la campaña electoral, en la que medios, con excepciones, han cubierto las actividades de los aspirantes como si no importara. Tal es así que en ciertas difusiones on line no hicieron mención respecto de la realización del debate presidencial y menos aún que podía ser visto por quienes viven en el extranjero. Lo señalado llamó la atención y preocupó a los ecuatorianos que residen en el extranjero, más aún cuando por primera vez en nuestra historia miles de compatriotas residentes en el exterior van a participar mañana con su voto, por lo que exigen información objetiva y oportuna.
Lcdo. Christian Pino Garrido
Guayaquil
Según los medios de información, los ecuatorianos emigrantes son más de dos millones, equivalente al 15% de la población. Lo que implica la subsistencia de miles de familias compatriotas, y constituyen la segunda fuente de ingreso al Ecuador.
Los ecuatorianos inscritos en el exterior para sufragar son 141.400, datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Este gran número de electores es independiente, no pertenece a ningún partido político u organización de emigrantes. Esos votos influirán en el resultado de las elecciones para presidente y vicepresidente. Ejemplo, en Italia el sufragio del emigrante dio la victoria al actual Gobierno.
El sistema político actual permite solo votar para presidente y vicepresidente. El voto en el exterior vendría a constituir la única fuerza y poder político de nosotros, los emigrantes ecuatorianos. Pero somos poco representativos ante el Gobierno Nacional y carecemos de representantes en el Parlamento. El voto no puede ser el único poder que tengamos; debe crearse una ley que permita al emigrante participar en la política del Ecuador, nombrar sus portavoces ante el gobierno con los votos de los compatriotas que residen en los diferentes países, para que en los futuros sufragios podamos escoger a nuestros propios candidatos que nos representen.
La mayoría de votos no iría directamente a los partidos políticos, pues estos deberán realizar acuerdos con los candidatos de las diferentes organizaciones de emigrantes, presentando programas claros para mejorar el bienestar de quienes han emigrado.
Los acuerdos realizados en estas elecciones con personas u organizaciones de emigrantes carecen de garantía. Será difícil hacerlos cumplir, pues no existen representantes nuestros que nos respalden y que hayan sufrido nuestras dificultades.
Nilo Bustamante
París, Francia