Según expertos, es directo y muy participativo en eventos donde sabe que podrá cerrar negocios.
Su vida transcurre día a día entre llamadas telefónicas, reuniones de planificación, citas con socios o potenciales clientes y, aun así, se da tiempo para viajar por trabajo o placer, participar en compromisos sociales, capacitarse y hacer presencia con sus productos o servicios en congresos y ferias.
Es el empresario de Guayaquil, cuya esencia de comerciante o vendedor nato se afianza con el tiempo y al ritmo de los negocios que se expanden en la urbe, tal como corrobora la Superintendencia de Compañías.
De 3.761 empresas creadas en Guayaquil durante el 2005 (el 57,2% del total nacional), 957 correspondieron a la actividad de servicios y 658 a la comercial. Y a lo largo de este año la tendencia se ha mantenido, pues hasta agosto pasado el organismo contabilizó 2.657 compañías nuevas, de las cuales 1.113 fueron de servicios y 797 de comercio.
Ello se explica en que la ciudad, reconocida históricamente como el motor de la economía nacional por tener un puerto que moviliza el 70% de la carga del país, es el contexto ideal para que la actividad empresarial crezca.
Ese dinamismo es el que motiva a Ricardo Baquerizo, presidente de Expoplaza, a organizar en ese recinto entre doce y catorce exposiciones anuales, cuyos participantes, precisamente, son los empresarios. Al hombre o mujer de negocios de Guayaquil, señala convencido, le gusta buscar nuevos mercados y tomar decisiones con relativa rapidez.
“Es un comerciante sagaz y muy curioso”, dice, y en ello basa la acogida que tienen las ferias sectoriales que se realizan en la ciudad.
Solo en las exhibiciones de Expoplaza, revela, participan con stands unos 800 empresarios por año; y de los 250 mil visitantes anuales que reciben, el 50% está vinculado a esa actividad.
Esta creciente necesidad por mostrar sus marcas, bienes y servicios no solo en ferias de carácter nacional, sino también internacional, ha dado pie a que el Municipio de Guayaquil anuncie para mayo del 2007 el funcionamiento de un nuevo Centro de Convenciones en las instalaciones donde operó el antiguo aeropuerto Simón Bolívar.
La idea es que además de fomentar el turismo, el vendedor local se relacione con el extranjero y ponga a prueba su capacidad negociadora para atraer inversiones.
Una fortaleza que a criterio de Eduardo Maruri, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Comercio del Ecuador, posee el empresario de Guayaquil. “Es informal, no solo en el trato, sino en la vestimenta; menos diplomático, más relajado y no se anda con muchos protocolos al hacer negocios”, afirma.
Aunque en tendencias mundiales, cree que le falta mayor actualización. “En general se trabaja a la antigua, cuando hay nuevos métodos y procedimientos que aprender”.
Sin embargo, Gabriel Rovayo, director general de la Escuela de Dirección de Empresas (conocida por las siglas IDE), cree que eso está cambiando. “El empresario está ingresando a una etapa en la que requiere prepararse más. Ha dejado la tendencia autosuficiente de sentirse capacitado, sin estarlo, seguramente por la gran competencia en puestos de trabajo”.
En el mercado laboral, dice, hay gran cantidad de latinoamericanos, lo que hace que un gran porcentaje realice programas de Executive Education o maestrías para gestionar sus empresas de forma más eficaz.
Si en algo coinciden los expertos consultados es en que el hombre de negocios local es arriesgado, pero sus expectativas hacia el futuro son negativas. IPSA Group Latin America, firma que realiza estudios de mercado, lo refleja en un análisis efectuado en agosto: Frente a un clima de inestabilidad política, corrupción y falta de educación, el empresario guayaquileño considera que la economía es mejor que el año anterior y esto lo visualiza a través del aumento en el consumo de sus productos. Pero este crecimiento, señalan, puede verse afectado por la falta de políticas claras a nivel país, bajo escasos créditos y caros, y baja competitividad.
PARA SABER
AGREMIACIÓN
Al empresario local, según Eduardo Maruri, presidente de la Federación de Cámaras del Ecuador, le interesa agremiarse cuando esto le represente beneficios. La Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), por ejemplo, registra 11.800 socios y espera crecer a 13.000.
APORTE
Según recoge la revista Industrias (julio del 2006), el comercio tiene en Guayaquil su mayor auge, pues el 37% de establecimientos reconocidos en Ecuador se ubica en esta ciudad. Las industrias, en cambio, han generado $ 2.666 millones en productos con valor agregado, dijo Alberto Dassum, en agosto pasado.
ESTRATEGIAS
IPSA Group señala que para el empresario local no debe faltar la comunicación en medios masivos, seguido de la promoción de productos y descuentos en todos los canales de compra.