- OCT. 09, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Las tardes de Canal Uno cambiaron de nuevo, pocos meses después de haberle apostado a la mexicanada más rancia. Era previsible que la cosa no durara mucho. Ahora vuelven a apostar a una combinación de programas propios, telenovelas, talk shows.... ‘El Chapulín Colorado’, documentales de Discovery y ‘Rumbo al poder’ (¡panel electoral!).
El cambio de dirección, que bien se puede interpretar como un traspié, revela que la más joven de las televisoras de alcance nacional no ha logrado consolidar líneas de programación más allá de lo deportivo; campo en el que también tiene problemas al no haber podido ser el “canal del fútbol”, en estricto sentido.
Lo que sucede es que, como dice la canción, “no hay cama para tanta gente”… En otras palabras, que haya seis cadenas generalistas para un mercado tan pequeño como el ecuatoriano es casi suicida. En España, con un mercado publicitario incomparablemente mayor al ecuatoriano, se advierte sobre una crisis producto de la multiplicación de cadenas televisivas. Esto dice la directora de RTVE, Carmen Caffarel: “La presencia de dos nuevas y jóvenes televisoras va a reducir, a medio plazo, las cuotas de audiencia de las otras cadenas generalistas, que inevitablemente entrarán en crisis. Ya está ocurriendo. Lo hemos visto durante este verano y lo seguiremos viendo en un futuro próximo”.
Lo interesante está en la posición que Caffarel asume como antídoto a la crisis: “La nueva RTVE debería replantearse su orientación hacia las audiencias, ‘refundar’ su carácter de servicio público y poner un acento especial en la innovación y la calidad de sus contenidos”.
Dejemos a un lado el “servicio público”, ya que en el Ecuador todas las televisoras son de carácter comercial. Pero ahí está lo otro: “replantearse la orientación ante las audiencias” y poner el acento en la “innovación y la calidad”. La estrategia adoptada por televisoras como Canal Uno ha sido tratar de abrirse mercado haciendo lo contrario: igualar las audiencias hacia abajo y asumir formatos y tácticas que en otros canales son relativamente exitosas.
Pero no solo es el drama de Canal Uno, sino la forma en que se hace TV en el Ecuador, con lo cual la guerra de audiencias se convierte en cuestión de trucos baratos. Poner por ejemplo telenovelas como la muy adulta ‘Esclava Isaura’ (Ecuavisa) en un horario familiar vespertino con una lógica: a esas horas la ven las amas de casa, pero también los niños. Entonces la audiencia se multiplica por dos.
Trucos que dejan intocados los problemas de fondo de la TV ecuatoriana.