Domingo 08 de octubre del 2006 Religiosa y Obituarios

Palabra diaria

LEGADO
Como creación de Dios, reclamo mi legado de vida, abundancia, sabiduría y paz. Lo acepto consciente de que mi herencia divina es la esencia de mi ser.

En el libro de Génesis, Esaú vendió su primogenitura a su hermano Jacobo a cambio de un guisado que le proveyó gratificación inmediata.
El relato de Esaú me recuerda lo vital que es ver más allá de lo físico y temporal para apreciar mi herencia divina de bien eterno. No quiero impedir una bendición mayor por querer satisfacer una necesidad inmediata. Espero, con paciencia y fe, la realización de mi propósito divino.

En oración, doy gracias por mi herencia divina, mi legado de unidad con Dios. Me regocijo al validar mi naturaleza divina y al reconocer la divinidad en todos.

“Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.

–Mateo 25:34
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