Hace varios meses, un grupo de madres y padres de familia de Guayaquil comenzó a plantearse una inquietud: ¿Qué podemos hacer para mejorar la calidad de la TV que consumen nuestros hijos?
La pregunta dio origen a conversaciones y reuniones. De ahí se pasó a tomar acciones que incluyó la recolección de firmas en las calles (5.000, hasta el momento) en torno a una plataforma que bien se puede resumir en un principio: “queremos medios de comunicación que ayuden a las familias, no que actúen en contra nuestra”.
De la acción vino la organización y así nació Comunicación positiva, la primera iniciativa desde los ciudadanos, desde los padres y las madres de familia destinada a estudiar, discutir y hacer propuestas.
El paso es muy importante. Creo que incluso un hito en el desarrollo de los medios, por una razón. Tradicionalmente se ha malentendido la comunicación colectiva como un asunto que protagonizan los medios, los periodistas y todos quienes tenemos el privilegio y la responsabilidad de ocupar la pantalla, un micrófono o un espacio en la prensa escrita. Pero, ¿qué hay de la otra mitad de la comunicación, los televidentes, oyentes, lectores? ¿No son ustedes también los protagonistas del proceso?
Las viejas teorías de la comunicación que establecían un emisor, un medio y un receptor, todos estáticos e inamovibles en sus sitios y conectados en una sola vía, hace tiempo han sido cuestionadas y reemplazadas por visiones más dinámicas e interactivas. En mi caso personal, puedo decir que una gran parte de la elaboración de mi columna pasa por la lectura y la respuesta que doy a los correos de los lectores (no todos, lo lamento). A muchos colegas les pasará exactamente igual.
Que los ciudadanos, los consumidores de medios, los protagonistas de la otra mitad de la comunicación colectiva se organicen y estén dispuestos a abandonar la pasividad, el pesimismo y la queja resignada, es abrir un nuevo horizonte para el enriquecimiento de los medios.
El miércoles por la noche se presentó en sociedad Comunicación positiva, lanzaron su página web y abrieron un foro con varios invitados. Por ser tan importante el paso que ha dado este grupo de padres y madres de familia, por delante tiene muchos retos para poder consolidar la propuesta. Lo más importante, constituirse en un grupo realmente representativo. Para eso deben evitar caer en posiciones moralizantes, reduccionistas y/o tradicionalistas.
Si alcanzan representatividad, lo ideal es que se constituyan en interlocutores de los medios para que puedan obtener respuestas y rectificaciones o integrarse en proyectos de responsabilidad social.
Un paso hacia delante. Lo ideal es que sea acompañado por un segundo y un tercero, y que al cabo de pocos años podamos hablar de un camino.