Continuamente venimos oyendo de diferentes políticos una verdad a medias: que en Ecuador, desde que dejó el poder la dictadura militar por 1977, hemos tenido algunas constituciones.
En realidad lo que ha sucedido es que desde el 1978 tenemos la misma Constitución Política con algunas enmendaduras, aclaraciones y ampliaciones de intituladas reformas, que no han sido trascendentales para el desarrollo del país. Lo que no se ha establecido es la sanción para aquellas autoridades que violan la Constitución, para que nunca más vuelvan a desempeñar un cargo público; ni se ha establecido la forma en que las autoridades de control no sean representantes de los partidos políticos postulantes (el ratón cuidando el queso).
Para muestra un botón, el artículo 31 de la Constitución de 1978 es igual en la actualizada en 1981 e idéntico que en la vuelta a actualizar en 1988, y que en la codificada en 1996, y en la aprobada en 1998 por la Asamblea se lo replantea en el artículo 35 aumentando dos numerales (literales en las anteriores) para mejorar la administración pública, la aplicación del derecho administrativo y la determinación de sanción para los que paralicen los servicios públicos. Con este antecedente sería conveniente que los medios de comunicación efectúen paneles con los candidatos a la presidencia de la República, para que cada uno de ellos señale cuáles de los artículos de la Constitución deben mejorar, ampliar o aclarar, y cómo.
De antemano, asumo que el 80% será descartado por el soberano que podría apreciar a los que se postulan sobre cosas que no conocen. Desde ya están identificados los que quieren “refundar” el país, pues quienes aspiran a cambiar todo terminan cambiando nada.
Ing. Salvador Loffredo Autheman
Guayaquil
El laberinto de los candidatos para ocupar la Función Ejecutiva del país, a medida que se acercan a la hora gloriosa por el triunfo de unos y fúnebre para otros, se complica más: resulta que hoy todos son convergentes en las ideas y acciones que pondrán en práctica para solucionar los problemas profundos de la patria cuando lleguen a la primera magistratura.
Con distintos estilos y lenguajes, unos se muestran solapados; otros, frontales y hasta irresponsables, al punto de que aseguran estar primeros en las cacareadas encuestas cuando saben que están en último lugar. Qué se puede esperar de quienes mienten al país tratando de distorsionar su realidad política. El nivel de la confrontación no ha subido. A los ecuatorianos ávidos de encontrar soluciones que nos encaucen por el camino del desarrollo, equilibrio social y económico nos están cansando; y también de que nos traten de embaucar con propuestas de gobierno inverosímiles sin sustentos.
Parece que estuviéramos en un acuario de tiburones cuya carnada es un pueblo pacífico, pero que sabe quiénes son los que aletean en aguas profundas. Al país le falta políticos que actúen con patriotismo y honorabilidad. El pueblo aguantador y modesto no exige más que una casita que tenga techo y puerta, un hospital donde lo curen y no lo maten, una escuelita para sus hijos con profesores bien preparados para que a sus niños les enseñen cívica y ética.
Ab. Carlos Emilio Pérez Weisson
Guayaquil
Es necesario que la ciudadanía y el país reflexionen y no se dejen engañar por aventureros, fanfarrones que no quisieron pagar los fondos de reserva, que están rodeados de dinosaurios políticos que nunca por mérito propio han ganado las elecciones y que fomentan la anarquía.
Por lo que debemos, como ecuatorianos, no retroceder ante estos malos aprendices de políticos y realizar nuestro voto a conciencia mirando obras.
Dra. Ma. Antonieta Morán G.
Guayaquil