- OCT. 04, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Vale la pena comentar algunas cartas de lectores que han llegado al buzón en los últimos días. Algunas personas se sienten gratamente sorprendidas por la variedad de ofertas en la radio por internet y escriben comentando el artículo del pasado viernes. La integración entre medios tradicionales e internet está provocando una revolución que va a cambiar en pocos años el panorama de la comunicación.
¿Cómo será ese nuevo paisaje? Lo más claro es que todo apunta a una interactividad en escalas, desde una superficial a una más profunda. Lo segundo es que habrá una mayor libertad de elección (por lo menos aparente) por parte de las audiencias.
Hablando de interactividad. Lo que sucede ahora con el público es increíble. Una lectora se queja del incidente por el cual Félix Narváez le tiró el teléfono a un televidente que se atrevió a cuestionar el porqué se plantea el tema de la provincialización de Santo Domingo de los Colorados a candidatos que no son de Santo Domingo (en el set estaban los candidatos a consejeros por Pichincha Antonio Ricaurte y Polo Carrera). Claro que la idea de que solo los santodomingueños puedan opinar de algo que afecta a por lo menos tres provincias es insostenible; pero de ahí a la descortesía de tirar el teléfono y luego seguir machacando al televidente, hay mucha distancia y revela una descortesía total con quienes llaman a un programa de TV.
Otra carta desde Riobamba glosa un aspecto más de irrespeto a los televidentes. “Debo comentarle que no entiendo ni entenderé la división de señales para Quito y Guayaquil, porque, ¡somos un solo país! A Riobamba, Ecuavisa enviaba la señal de Quito, a lo que ya estábamos acostumbrados. Pero, ¡oh sorpresa! en los últimos días nos cambiaron la señal a la de la Costa. A mí personalmente me gustaba la programación anterior. ¿Que podemos hacer para detener estos abusos, a quien podemos acudir?”.
Y van más quejas por cambios en la programación sin previo aviso: “Mi queja es con respecto al programa ‘Lost’ que se venía emitiendo en el horario de las 22h30 en Teleamazonas y que para mi mala suerte lo cambiaron a las 21h15, que en la programación hecha para la Costa es el horario de una telenovela. En pocas palabras me dejaron picado, porque la serie es muy buena. Como dice usted en su columna no hay con quién quejarse en los canales de televisión, cambian un programa cuando les da la gana y no dan una explicación. No entiendo por qué para la gente de la Costa tienen que poner otra programación”.
La explicación de esos constantes reajustes en la programación es la brutal competencia por el rating. La consideración al televidente, o a que “somos un solo país”, queda en un segundo plano y muy detrás. ¿Qué hacer? Seguir expresando el descontento hasta lograr que en algún momento se equilibre la búsqueda de sintonía con el respeto a todos los televidentes.