Martes 03 de octubre del 2006 La Caja

Súper espías: una parodia no hace comedia

La figura del detective, el espía o el policía solitario ha sido una tentación en la que nuestra televisión inevitablemente cae cada cierto tiempo. Desde el teniente Paroli, de César Carminiagni, a los Súper Espías de ahora.

En otras palabras, desde la acción, el suspenso el drama y las pretensiones “noir” hasta la parodia: muchos experimentos se han hecho y ninguno ha resultado. ¿Por qué? Ya lo veremos en otro momento, pero vale la pena echar un vistazo a la actual Súper espías.

La parodia se basa en un equívoco: dos espías estadounidenses que llegan al país como último recurso de una organización que combate el crimen organizado son reemplazados por dos ecuatorianos cuyos antecedentes personales y profesionales son de lo peor (un mantenido y un estafador). ¿Tiene posibilidades de mantenerse con un mínimo de credibilidad una situación así? Cualquier guionista o escritor sabe que lo importante en la ficción es crear una coherencia interna en la historia y los personajes,  para que el público pueda convertirse en “cómplice” que se cree la historia que le cuentan.

En el caso de Súper espías es imposible creer que el planteamiento original se pueda mantener en el desarrollo posterior de la serie y menos aún que estemos ante una comedia. Exacto: Súper espías tiene a dos comediantes como figuras centrales del elenco (aunque sin roles definidos, otro problema), pero eso no le convierte en comedia. De acuerdo,  se hace parodia,  incluso algún elemento de farsa, pero de ahí a que pueda ser considerada una comedia de TV hay mucho trecho.

Mucho de esa situación de nula sustentabilidad o credibilidad de la serie está en las deficiencias clásicas de la TV ecuatoriana, guiones poco imaginativos y personajes planos y poco atractivos. Pero en Súper espías hay una carencia adicional: la producción es tan precaria, con tantos errores técnicos elementales, que parece estar hecha por principiantes... Grave en una serie que ofrecía ser “una comedia diferente, llena de efectos especiales y situaciones hilarantes de acción y fantasía”.

En ese sentido es mucho más inteligente plantearse una serie como ‘las Zuquillo’ o ‘Kliford’, la adaptación nacional de Bill Cosby. En los dos casos son puestas en escena sencillas, cotidianas, pero impecables.
Las situaciones están llenas de equívocos, pero se tratan de equivocaciones perfectamente aceptables y que se resuelven en el transcurso de cada capítulo, lo que da mayor dinamismo a la trama.

En definitiva, la comedia dominical de Teleamazonas no es más que otra de espías que se une a la larga lista de series de este tipo que no cuajaron.
La Caja

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