Defensores de migrantes criticaron el proyecto aprobado por republicanos y demócratas, entre ellos Hillary Clinton. La ley está en manos de Bush.
La construcción de un muro doble en la frontera con México aprobada por el Congreso de EE.UU. para frenar el flujo de indocumentados fue calificada por grupos a favor de inmigrantes como “una política irreal”.
A estas organizaciones que luchan por una reforma de inmigración amplia, se sumaron líderes demócratas y de otros sectores que consideraron que “los muros no son la forma justa de solucionar el problema de los indocumentados”.
El Senado aprobó la noche del viernes pasado la polémica construcción de la doble valla, con una amplia mayoría de 80 votos contra 19, y el apoyo de 26 demócratas, incluyendo a Hillary Clinton, que tiene aspiraciones presidenciales.
El muro resultará “ineficaz y mortal”, aseguró hoy en un comunicado la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), un órgano público autónomo.
La CNDH lamentó la decisión del Congreso estadounidense de erigir en varios tramos de la frontera un muro con una extensión total de 1.140 kilómetros para impedir el paso de inmigrantes indocumentados.
Recordó que EEUU ya tiene construidos 120 km de muro con México, medida que no ha logrado frenar la inmigración.
A doce años de la construcción de esos muros “las redes de traficantes de personas son ahora más prósperas y poderosas, y han muerto más de 4.000 migrantes mexicanos en su intento por superar los obstáculos naturales en condiciones climáticas extremas”, agregó la CNDH.
Con los nuevos muros, dijo, se cubrirá el 40% de la frontera entre México y EE.UU.
Lo más relevante, agregó, no es este porcentaje, sino que las vallas se construirán en zonas urbanas y sus áreas aledañas, lo que significa que quedarán sin muro sólo las zonas de más difícil acceso, inhóspitas y despobladas.
Aseguró que la reciente decisión del Congreso de Estados Unidos obligará a los inmigrantes a contratar traficantes y a internarse en zonas de alto riesgo, “en las que perder la vida es una posibilidad real y cotidiana”.
Sin embargo, el liderazgo de la mayoría republicana de las dos Cámaras del Congreso sostiene que la valla doble cuya construcción fue aprobada por el Senado es “sumamente vital” para recuperar el control de la porosa frontera sur.
El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, expresó su satisfacción por la decisión del Senado.
Chertoff opinó que la vigilancia fronteriza requiere más tecnología e infraestructura física, como el muro que tendrá una longitud de 1.226 km.
El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, intentará disuadir al presidente George W. Bush para que no firme la ley que lanzaría la construcción de la valla, cuya financiación todavía no está garantizada, ya que los congresistas solo aprobaron 1.200 millones de los 6.000 millones de dólares necesarios.
La ley será ratificada por el presidente, George W. Bush.