Josep Blatter hizo escala en Paraguay para expresar su apoyo a Nicolás Leoz, el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, que según el diario londinense The Guardian habría sido acusado por jueces suizos de haber recibido un supuesto soborno de 170.000 dólares por parte de la quebrada empresa ISMM, la corporación que administraba los derechos televisivos del fútbol para la FIFA.
Lo curioso de todo esto es que Blatter defiende a Leoz, trata de desacreditar a los periodistas denunciantes y al mismo tiempo interpela a la ética periodística. “Son informaciones de algunos periodistas, que dicen que tienen documentos que nosotros no conocemos”. Los reporteros de The Guardian afirman que tienen toda la documentación probatoria.
El viernes compartí una mesa redonda de la APDP (Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha) con Sergio Levinsky, experimentado periodista argentino, autor de Maradona: rebelde con causa y El negocio del fútbol. Levinsky contó que poco antes del Mundial de Alemania, el periodista inglés Andrew Jennings logró publicar Tarjeta Roja, un libro que devela los casos de corrupción en que estarían implicados altos dirigentes del fútbol mundial, incluyendo el que ahora ha saltado sobre Nicolás Leoz. Jennings es el autor del célebre Los señores de los anillos, donde se expone la corrupción que afectaría a parte de los dirigentes del olimpismo internacional.
Pero tenemos a Blatter invocando la ética periodística cuando la dirigencia del fútbol mundial ha entablado decenas de demandas en contra de la circulación del libro de Jennings y solo pequeñas editoriales se han arriesgado a publicarlo. En español hay una edición, casi simbólica, de 6.000 ejemplares.
Casa adentro, en los medios televisivos ecuatorianos, se hace silencio sobre el tema Leoz y sobre todo el resto, seguramente por pereza o por desconocimiento... ¡Qué bueno fuera que algún periodista o medio del país consiguiera “tarjeta roja” y nos contara algunos de los “negocios” del fútbol internacional!
Un dolor de cabeza llamado Champions
A todo esto, otro aspecto del gran negocio futbolístico (aun si es lícito) es la poca atención que merece el fanático del fútbol, frente al gran imperativo de la rentabilidad. Eso sucede aquí y ahora: gran parte de los televidentes ecuatorianos se siente frustrado y hasta burlado porque no hay forma de ver a Édison Méndez en la Champions europea.
El pasado miércoles jugó de nuevo, no estuvo en el paquete de partidos que la UEFA decidió entregar a Latinoamérica y tampoco Teleamazonas emitió el “resumen especial”, (que debía durar 15 minutos, según se me había informado). Hoy por hoy, el televidente ecuatoriano está frustrado y descontento y ninguna explicación puede cambiar eso.