Domingo 01 de octubre del 2006 Política

Las cartas magnas del ‘velasquismo’

La década de 1940 trajo consigo dos constituciones, en las que tuvo que ver mucho el manejo de José María Velasco Ibarra, quien se había transformado en la figura política más importante del país.

En 1944, la guerra con Perú de 1941 había hecho que el descontento por el gobierno de Carlos Arroyo del Río se reflejara en una crisis política que terminó con una insurrección popular denominada “La Gloriosa”, y que finalizara con el retorno del exiliado Velasco como presidente, para que convocara a una nueva constituyente.

En marzo de 1945 se expide la nueva constitución en la que se crea el Tribunal Superior Electoral, aunque sin expresa declaración de su autonomía; así como el Tribunal de Garantías Constitucionales, y considera lícita la formación de organizaciones políticas.

La correlación de fuerzas no era favorable para los sectores de izquierda, y finalmente Velasco desconoce la carta magna y se declara dictador.

Una nueva asamblea constituyente hace otra carta política, aprobada el 31 de diciembre de 1946.

En ella se vuelve al origen divino de la soberanía de la República; se establece el voto obligatorio para el hombre y facultativo para la mujer, pero se suprime este derecho a los miembros de la fuerza pública. Se le da autonomía al Tribunal Supremo Electoral y se crea el Consejo Nacional de Economía, cuyo dictamen es necesario para que el presidente pueda emitir decretos leyes de emergencia económica.

Con esta constitución se gobernó hasta 1963, cuando después de un breve periodo de estabilidad, los militares derrocaron a Velasco y luego a Carlos Julio Arosemena Monroy.

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