El domingo se informó de una nueva tragedia en las carreteras. Las escenas en televisión fueron la de un autobús escolar destrozado en la vía a Papallacta y cadáveres en la calzada o entre los hierros. En TC se hizo énfasis en el llanto y los dramas familiares. En Gamavisión se buscó avanzar hacia causas y responsables. En Ecuavisa hubo de lo uno y de lo otro, en un proceso informativo fragmentado.
–Dos mil dólares le cuesta.
–¿En efectivo?
–Claro, solo en efectivo.
–Pero no sea malita, necesito la licencia lo más pronto.
–Déjeme ver, en esta semana debemos mandar la lista. Si le logro poner, le entregamos en 15 días…
La semana pasada, ‘24 Horas’ de Teleamazonas anunció que a través de una serie de videos obtenidos con cámara oculta se iba a revelar la forma en que varias escuelas de los sindicatos de choferes conferían licencias fraudulentamente. Las imágenes de las notas de avance correspondían a la escuela de Milagro. De allí se ha reconstruido el diálogo entre una secretaria y un supuesto comprador de licencias.
Los oficiales de la Policía que hablaron en aquellos reportajes previos anunciaron que con la integración de las plataformas tecnológicas se iba a poder detectar y retirar cerca de 16.000 licencias falsas o irregulares que hay en el país y señalaron que se había cambiado todo el personal de los centros de cómputo, para evitar que se dieran más actos de corrupción. Sin duda, eran buenas noticias. Pero...
En los noticieros dominicales se contó la tragedia: Un autobús escolar con 52 personas, la mayoría niños, se había accidentado en la vía entre Quito y Papallacta y provocó 47 muertes. Las primeras imágenes fueron las que habitualmente nutren los noticieros del fin de semana; es decir, cuerpos destrozados, cadáveres en el pavimento, heridos en ambulancias, el chasís viejo de un bus escolar, las llantas lisas, etcétera.
En ocasiones como estas se pone en práctica un trillado guión televisivo. A los hierros retorcidos les sigue el drama en hospitales y casas de salud. Luego el llanto de los familiares en los velorios, más tarde el drama en los funerales, por último, algún coletazo informativo extra… ¡Y a otra cosa! Triste, pero es así.
Nada mejor para ilustrar lo dicho que los constantes siniestros en las vías ecuatorianas. Informativamente, cada semana se recogen cadáveres de forma tal que ya parece parte de la normalidad. Debe ser por eso que una tragedia tan enorme, donde murieron 47 personas humildes, muchos niños entre ellas, prácticamente no ha motivado ningún acto que demuestre sensibilidad de parte del Estado o de algunos sectores sociales.
Francamente inquietante: Muchos estudiosos de la comunicación sostienen que a fuerza de repetir y banalizar imágenes como las de la violencia, la guerra, cuerpos destrozados, el dolor, el televidente se blinda hasta volverse inmune y distante frente al sufrimiento de otros seres humanos.
Es eso o las elecciones que todo lo cruzan, pero la tragedia que significó la muerte de 47 personas humildes fue tratada de tal manera que al cuarto día prácticamente había desaparecido de los noticieros.
Por otro lado, ¿se vio a alguna autoridad de Gobierno en los velorios o funerales expresando pesar por la tragedia? ¿Se vio algún representante de la sociedad civil indignado y llamando a movilizaciones frente a la masacre en las vías? El asesinato de una niña por una bala perdida en una zona residencial cercana a Guayaquil desató una campaña de velas blancas en los sets de televisión y una gigantesca marcha ciudadana que pedía seguridad. Ahora mueren impunemente 47 personas y no sucede nada. ¿Qué tanta responsabilidad tiene la TV en esta insensibilización colectiva?
El jueves pasado, Javier Ponce propuso en un seminario organizado por el proyecto Símbolos de Libertad que los medios suelen crear recuerdos en detrimento de la memoria. En otras palabras, imágenes fragmentadas de las cosas en lugar de experiencias integrales de la realidad.
En el guión de cobertura de los siniestros de tránsito sucede exactamente eso: se registran los “accidentes”, pero hasta hoy se han hecho muy pocos intentos por tratar a fondo uno de los mayores problemas de seguridad pública, corrupción e irresponsabilidad burocrática y policial que tiene el país. Uno de los pocos intentos se vio en ‘El Noticiero Nacional’ de Gamavisión, donde se intentó ir a las causas y exponer responsabilidades. En Ecuavisa vivieron una esquizofrenia informativa: el guión trágico en un momento, el intento de presentar causas en otro. Solo el viernes reaccionó Carlos Vera en ‘Contacto Directo’, exponiendo con fuerza posiciones.