Sábado 30 de septiembre del 2006 Cartas al Director

¿A quién le daré mi voto? (II)

Las elecciones presidenciales de octubre deben ser tomadas con la seriedad que merecen, sin pensar en lanzar un disparo carente de tener un blanco específico a cuenta de que se trata solo de la primera vuelta electoral.

Debemos tener presente que todo cuanto se diga en un comercial de televisión o en un espacio político contratado solamente obedece a un objetivo del candidato, y no debe tener validez para los electores. Los debates organizados por medios de comunicación u otros organismos que nos conste que sean imparciales, son verdaderamente útiles en el momento de conocer ciertas características de los postulantes. Los cambios generan temores, pero nuestro país necesita eso. Debemos librarnos de miedos y experimentar nuevas situaciones.

Gustavo Rivadeneira Romero
Guayaquil

¿Para qué tantos diputados?, ¿para qué tanto dinero despilfarrado en bonos, viáticos, vacaciones y honorarios que perciben esos mal llamados “padres de la patria”?

Si un diputado ganara el salario básico de un trabajador promedio, ¿creen que veríamos tantos candidatos a dicho puesto? ¡Jamás!, no les convendría el mísero sueldo que ganamos los empleados, maestros, los tercerizados, los que trabajamos por horas. Imaginemos un diputado trabajando por $ 1 la hora, al mes serían 240 horas, lo que les daría un total de $ 240. ¿Creen que con eso estarían comiendo y bebiendo en los mejores restaurantes o llevando a sus esposas a los mejores spa y boutiques?; con ese sueldo se morirían de hambre y ahí sí sentirían en carne propia lo que sufrimos los pobres.

Todos estos candidatos y los diputados existentes, deberían tener vergüenza de ocupar dicho puesto. Yo no elegiré diputados, en cambio propongo que si se necesitan obras, proyectos y servicios en cada provincia, se proceda a hacer una consulta y elegir con voto público, lo principal y de más beneficio para cada provincia; se enviaría una carta al presidente del país para que proceda a cumplir el proyecto elegido.
¿Dónde está lo difícil, diputados? Lo difícil es que ahí no van a tener bonanzas, ni cuentas con más de cuatro cifras, ni viajecitos de placer. Los políticos verán una vez más que el pueblo no los necesita, que ya estamos cansados de sus promesas ridículas, que es mejor verlos de comediantes, artistas y presentadores, que peleándose entre ellos en el ring del Congreso por coger más que el otro.

Cristian Robles Armijos
Catamayo, Loja
Cartas al Director

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.