- SEP. 28, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
No son pocas las veces que se siente indignación ante el televisor: cuando nos faltan el respeto como televidentes, cuando vemos abusos evidentes en contra de consumidores y televidentes, cuando hay gente que sabemos que nos está mintiendo descaradamente.
En otras ocasiones la indignación es provocada porque la TV es la mayor vitrina de nuestros tiempos, la dimensión por donde pasa gran parte de la vida social.
En lo personal, me dan calambres en el estómago cuando veo cómo las autoridades de todo nivel evaden sus responsabilidades, tiran las pelotitas a otros lados y por último terminan por culpar a los propios ciudadanos de lo que ellos no hacen. Y todo, ante la mirada complaciente o ineficiente de los entrevistadores y periodistas que enfrentan a estos personajes sin apenas informarse sobre aquello de lo que van a hablar.
Eso ha sucedido con la infame muerte de 47 personas en el bus que regresaba a Quito desde Papallacta. Hemos visto la secuencia de los cadáveres en las vías (primer día), los llantos en los velatorios (segundo día) y funerales (tercer día). En el caso de TC no solo acudieron a los velatorios sino que buscaron a los familiares en casas y chozas, para obtener más elementos para la pornomiseria que practican. En Teleamazonas, con el giro de caridad antiperiodístico al que suelen ser tan afectos en ‘24 Horas’. En Ecuavisa, buscando el mejor ángulo de los lloriqueantes rostros andinos.
El periodismo debe darnos algunas explicaciones, no solo imágenes de impacto y llantos. Los reporteros de Gamavisión han buscado respuestas y culpables a las preguntas que todos nos hacemos: ¿por qué un autobús que no debía circular estaba ahí llevando tantas personas? ¿Cómo se lo permite? ¿Quiénes son los responsables? Hasta ahora no lo han logrado.
En los noticieros de la mañana han desfilado los jefes policiales, como el jefe de Tránsito de Pichincha, coronel Jorge Burgos, y la respuesta es la de siempre: “No podemos poner un policía en cada bus”, “La revisión mecánica no es nuestra responsabilidad” y el revelador: “Hubo un operativo en ese sector el día del accidente, pero la gente se acondiciona para pasar los controles”. Es decir: el “así somos”, que soltó Samia Peñaherrera ante Carlos Vera cuando el periodista cuestionó la desorganización y el maltrato en las inscripciones para el Seguro de Salud municipal.
“Así somos”. “No podemos controlar”. O esta otra: “El Ministerio de Educación no puede asumir más responsabilidades”, cuando el mismo Carlos Vera le cuestionó a Raúl Vallejo sobre por qué un bus sin matrícula, sin revisión mecánica, con llantas lisas transportaba diariamente a las niñas del colegio Simón Bolívar de Quito...
Pero la respuesta de las autoridades es “no podemos controlar”, “no es nuestra responsabilidad”, “somos así”, “la gente debe tomar conciencia”... Y nadie asume ninguna responsabilidad.