Jueves 28 de septiembre del 2006 Religiosa y Obituarios

Palabra Diaria

Al perdonar, soy bendecido grandemente.

PERDONAR
La historia bíblica de Job relata el poder del perdón aun en las circunstancias más difíciles. La fe de Job fue puesta a prueba y mucha de su humillación provino de amigos que hacían creer que ayudaban, pero que en realidad se burlaban de él.

En el momento que Job oró por sus amigos, sus relaciones personales y sus riquezas les fueron restauradas.

Como Job lo hizo, puedo orar por el bienestar de otros en un acto poderoso y restaurador de perdón. Perdono a los demás si siento que no me han tratado con respeto. Me perdono por pensar que no soy perfecto, que no tengo abundancia, que no soy digno. Esta resurgencia interna de perdón impacta positivamente todas las áreas de mi vida. Al perdonar, soy bendecido.

“Cuando Job hubo orado por sus amigos, Jehová le quitó la aflicción; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job”.

–Job 42:10
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