Martes 26 de septiembre del 2006 La Caja

¿Quién podrá defendernos?

G.R. me escribe lo siguiente: “¿Quién –y me refiero al ciudadano de a pie– se queda clavado frente a Alfonso Espinosa de los Monteros y Pinoargote hasta casi las 24h00? ¿Quién se da el lujo de apagar la TV, hacerse un café, encender un cigarrillo y analizar serenamente  –obviamente, lo ideal sería con la esposa (o ) y los hijos (as)–  lo que dijo el candidato a la medianoche?... No sé si exagero, pero yo ya me quedé dormido dos veces.”

Así es, un programa que intenta ser el espacio para que los electores puedan  obtener un retrato certero del candidato, sus propuestas o la falta de ellas,  debiera estar en horario estelar. Poco ayuda que el programa se vuelva a emitir por las tardes, la mayoría de electores no lo ven.

Otra lectora, S.S., pregunta: “¿Por qué salió del aire la serie ‘Emergencias Urbanas’ que se sintonizaba por RTS los fines de semana, a las 11h00? Simplemente lo sacaron justo en la parte más interesante.
¿Por qué ocurre esta clase de atropello a los televidentes? He tratado de comunicarme al canal, pero mis llamadas solo las contesta la operadora o me dejan en espera”.

Aparte del atropello al televidente, el hecho es que la mayoría de canales no poseen ningún tipo de servicio al cliente o algún departamento que acoja las quejas. ¿Un defensor del televidente? Pues ni pensarlo, el televidente solo es una cifra de rating, no un ciudadano de carne y hueso con derechos. 

¿Policía o periodismo?
Meses atrás, en ‘Día a día’ se descubrió periodísticamente como se entregaban licencias profesionales a diestro y siniestro en escuelas de conducción fantasmas,  destapándose la existencia de una red de corrupción.

Teleamazonas anuncia para esta semana una nueva serie donde se destapará la corrupción en la entrega de licencias en otras partes del país. Las escenas de avance involucran al Sindicato de Choferes en Milagro y han sido acompañadas de amplios reportajes en los que jefes policiales hablan de que en poco tiempo se podrán detectar y retirar una gran cantidad de licencias falsas.

Pero hay que hacer constatación: la cámara escondida se ha convertido en un instrumento de vigilancia policial que se usa cada vez con mayor amplitud, no solo para combatir el crimen sino para que podamos observar a los pequeños delincuentes callejeros en acción y asistamos a ciertos operativos policiales.

¿Qué diferencia  el uso de la cámara escondida por parte del periodismo del que puede hacer la Policía? El solo hecho de tener que plantear la pregunta significa que algo está mal: hay periodistas que creen que pueden vigilar a la comunidad (‘Mucho ojo’) como si fueran policías y hay policías que quieren la pantalla de los reporteros de televisión...
¿Qué saldrá de esta horrible confusión?
La Caja

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