Martes 26 de septiembre del 2006 | 14:20 El País

Último adiós para las 47 víctimas de accidente

EFE | Quito

Todos los vecinos de Fajardo, un populoso barrio de la ciudad de Sangolquí, a unos 30 kilómetros al sur de Quito, acudieron a la misa de cuerpo presente en honor a los 47 fallecidos del peor accidente de tráfico ocurrido en Ecuador en los últimos años.

Más de 5.000 personas coparon la iglesia y la plaza de Fajardo, a la que también acudieron los vecinos de otros sectores de la zona como Amaguaña o Chauca, donde varias de las víctimas tenían amigos y familiares.

El accidente ocurrió el pasado domingo en la vía que une a Quito con la localidad turística de Papallacta, a unos 70 kilómetros al este de la capital, cuando varias familias festejaban el regreso de Patricio Gutiérrez, un emigrante que salió hace más de tres años a España, pero que decidió volver a su tierra.

Según un informe de la Policía, el accidente, en el que resultaron heridos de gravedad cinco niños, se produjo por el deterioro del sistema de frenos del autobús, cuya capacidad era de apenas 38 pasajeros y, aparentemente, viajaba con exceso de velocidad.

De las 52 víctimas, 32 pertenecían a la localidad de Fajardo, emparentados entre sí y que habían programado un paseo a Papallacta por el regreso del emigrante.

La capilla ardiente se mantendrá en la iglesia de Fajardo hasta mañana, martes, pues al mediodía se celebrará una misa al aire libre y luego el traslado de los féretros hasta el Cementerio General de Sangolquí, donde recibirán sepultura.

La mayoría de los 32 féretros permanecerán hasta el traslado al cementerio en la iglesia de Fajardo, aunque algunos fallecidos fueron llevados a sus hogares.

Ese fue el caso de los cinco fallecidos de la familia Suntaxi Guacho, ya que sus familiares decidieron llevar los féretros hasta el barrio de Chauca, donde residían.

También lo hicieron los familiares de Luis Pachacamac, oriundo de la localidad de Amaguaña, cercana a Sangolquí.

"Las palabras y las lágrimas ya no salen fácilmente", aseguró a Efe uno de los familiares de Luis Pachacamac, tras indicar que se llevaban el cadáver: "para que esté con nosotros en estos últimos momentos".

"Esta es una tragedia que nos duele a todos", añadió por su parte una anciana de Fajardo, que recordaba a varios de los niños fallecidos cuando jugaban en la plaza del pueblo.

"Lo que más duele es esa criatura (niño) de diez años, que está en el hospital Baca Ortiz de Quito. El está vivo, pero perdió a su padre y su madre y se ha quedado sin nadie", añadió otra mujer de la localidad.

Las autoridades de Fajardo han emprendido colectas para recoger dinero con el que puedan ayudar a las familias de las víctimas, la mayoría de ellas pobres que "no tienen ni siquiera para pagar el entierro", agregó otro de los vecinos.

El País

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