¿Considera que la Corte Suprema de Justicia del Ecuador aún tiene credibilidad?
¡No!, la credibilidad, si alguna vez existió, está en vías de extinción. Si bien es cierto hay jueces honestos, también hay muchos que responden a partidos políticos y a intereses personales, y no tan solo jueces sino amanuenses, secretarias y empleados corrompidos por el dinero. Ya a los ecuatorianos no nos sorprende que todo este sistema esté enmarañado, obedeciendo a grupos que se consideran los más poderosos del país. Nuestras cortes, por más que tengan dos o tres jueces probos, no pueden hacer nada; mucho menos cuando hay compadrazgos y presiones políticas que no dejan trabajar de acuerdo a la ley. Ejemplos: la Pichicorte que absolvió de culpa al líder de un partido, la actual Corte que absolvió al ex presidente Jamil Mahuad, y ahora este escándalo de corrupción. Para los ecuatorianos que miramos desde atrás y tenemos visión de futuro, esta Corte debe transmitirnos honestidad, mostrar que trabaja con transparencia apegada a la ley.
Como ecuatoriano yo le exijo a esta Corte sancionar este caso y otros con la verdad, investigar y no mirar con qué grupo queda bien, sino hacer justicia; que como hombres obren ante Dios y sientan ese gozo de la conciencia.
Lcdo. Édder J. Gilces Loor
Guayaquil
No se puede poner en duda a toda la CSJ por sobreseimientos, prevaricatos y cohechos que empañan a varios magistrados. La elección de estos y todo tipo de procedimientos e implementación de controles demuestran que son vulnerables porque son elegidos y realizados por el hombre. Lo que tienen que hacer los organismos de control es investigar, sancionar y depurar a quienes traten de vulnerar dichos controles. El Consejo Nacional de la Judicatura, la fiscal general de Nación, el Congreso Nacional, la Contraloría, el SRI y la Comisión Cívica Contra la Corrupción deben actuar en estos casos a fin de realizar una investigación y castigar a los culpables, cómplices y encubridores. La honestidad se la va conociendo a través de los actos y procedimientos de cada ministro juez; ni siquiera los intereses políticos, económicos y la corrupción deberían irse contra ella. La honestidad no se puede evaluar mediante un simple examen psicológico o de aptitud.
Ing. Carlos Julio Govea M.
Guayaquil
Lamentablemente, desde el resurgimiento de la democracia los hechos demuestran que no se ha podido erradicar la injerencia y vicios de los otros poderes, separación que fue consagrada en la Constitución de Estados Unidos. Un ejemplo de la judicialización de la política constituye lo ocurrido en 1980 cuando la Policía impidió que asumieran sus funciones los magistrados elegidos por el Congreso y se expidiera un decreto ejecutivo que invalidaba su designación.
En todas partes se garantiza la independencia interna y externa de los magistrados, libres de influencias políticas o económicas, a menos que en ejercicio de sus funciones demuestren incapacidad, corrupción; sin embargo, en la actualidad ha sido reorganizada en múltiples ocasiones en función de las conveniencias de partidos políticos en mayoría en el Congreso, mediante designaciones prefabricadas en desmedro de los candidatos con méritos. En la administración de justicia influye el nivel académico de las universidades, el mecanismo de designación de magistrados, el respeto a la carrera judicial, el destierro de la inestabilidad bajo la amenaza de juicio político o prevaricato. Es atribuible en este caso el aforismo jurídico de Paulo: “Los honores y los cargos se han de conferir, no por turno, sino a los más aptos”.
Ab. Álex León Ramírez
Guayaquil
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