- SEP. 20, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
El mensajea ha penetrado por todos los poros televisivos. Si uno observa con atención hacia dónde apunta la publicidad de las operadoras telefónicas y evalúa de quiénes son los SMS que aparecen en las pantallas de los canales de televisión que usan el sistema como fuente alterna de financiamiento, se puede concluir que la mira está en los jóvenes.
De hecho, la tecnología fue usada masivamente por los chicos como una alternativa de bajísimo costo frente a la llamada telefónica. Poco a poco, al extenderse masivamente el uso del SMS, las empresas comenzaron a cobrar por los mensajes y ahora es el centro de un floreciente negocio que tiene que ver mucho con la televisión.
Horóscopos, concursos ridículos, mentalistas, fotos de modelos con poca ropa, el “cholómetro (un ‘juego’ donde el sistema dice si eres ‘aniñado’ o ‘cholo’)”, las relaciones sentimentales, la sexualidad de pareja, todo pasa por la pantalla del celular en interacción con el televisor. Y no se está hablando de los programas de la madrugada dedicados exclusivamente a que “mensajeas” para ganar inciertos premios. Este tipo de espacios son el “sálvese quien pueda” televisivo, pero, en todo caso, cada adulto sabrá en qué gasta su dinero.
Diferente es lo otro, porque hay un acento sobre niños, adolescentes y jóvenes. Los anuncios de Porta y Movistar se enfocan en chicos y chicas. El que en los canales infantiles de la televisión por cable se incentive el “mensajea” si es que “estás aburrido” se encuentra en la misma línea. El sistema se ha instrumentalizado de una forma insospechada. Al punto que hoy por hoy es casi una dictadura.
Por eso, las operadoras promocionan el costo de sus mensajes como gran cosa, pero se olvidan de advertir que es a costa de la integridad de los saldos para llamadas. Es decir, si alguien ingresaba una tarjeta de $ 10, ahora se le descuentan de forma automática $ 2,54 para mensajes, que además solo pueden ser utilizados entre teléfonos de la misma operadora, en este caso Movistar. ¿Y si no? Mala suerte... Si se multiplican los valores por el número de usuarios de la telefonía celular en el país, no es poca cosa.
Con el mensajea, y con casi todos los canales de televisión actuando de correa de engranaje y la publicidad direccionada hacia niños y jóvenes, estamos en el límite mismo de la manipulación y el abuso de televidentes y usuarios de celulares. A todo esto, ¿dónde está la responsabilidad social de los medios televisivos?