Tras permanecer una semana en un bar, la Virgen de El Cisne fue llevada a la iglesia María Reparadora, donde comparte espacio con otras dos imágenes, patronas de inmigrantes sudamericanos.
La Asociación Virgen de El Cisne decidió no esperar la respuesta del párroco de San Lorenzo, donde se le negó la entrada a la imagen por falta de espacio, y decidió llevar a la Churona al nuevo templo, donde se la venera desde la tarde del domingo pasado.
Desde el 11 de septiembre del año pasado, la imagen había permanecido en San Lorenzo, una parroquia ubicada en el castizo barrio de Lavapiés.
La Asociación Virgen de El Cisne, presidida por Carmen Ballagán, decidió trasladar la imagen al bar-restaurante San Valentín y propuso al sacerdote repartirse el dinero de los donativos que los fieles depositen en la alcancía: 50% para la parroquia y 50% para la organización.
Regulez remitió el documento al Obispado para que lo estudie el departamento jurídico. La asociación, sin embargo, prefirió no esperar más tiempo. El domingo pasado, La Churona y la polémica urna ingresaron al santuario de María Reparadora entre cánticos y vítores de los feligreses que en ese momento se encontraban en el lugar.
“Decidimos brindarle asilo a la Virgen, pero permanecerá aquí si sus hijos se interesan por ella y vienen a rezarla”, sostiene Carmen Rubio, coordinadora del equipo de renovación carismática que administra la iglesia.
“Llegaremos de todos los barrios. Eso, seguro”, le responde Manuel Jaramillo. El mesero lojano prefirió no aguardar hasta el próximo fin de semana para visitar a La Churona.
Ayer, a las 17h00, cruzó el umbral del templo en busca de la efigie que, en los últimos días, protagonizó amenas tertulias radiales y más de un reportaje en telediarios.
“Fui al bar y me dijeron que ya le habían encontrado una iglesia. Y, aquí me tiene, a sus pies, agradeciéndole los últimos favores recibidos”, sostiene el inmigrante mientras coloca unas flores.
Pero, ¿quién gestionará los donativos? “Aún no hemos hablado de ese asunto, pero no vamos a negociar con los temas de Dios”, dice Rubio.
Ballagán sostiene que el dinero se destinará a obras benéficas en Ecuador.
Todos los domingos, el templo reúne a más de doscientos inmigrantes paraguayos devotos de la Virgen de Cacupé y a una decena de fieles bolivianos que rinden honores a La Virgen de Cotoca.
La iglesia de los inmigrantes acogerá a nueva colonia: la ecuatoriana.
De hecho, el obispo de Quito, René Coba Galarza, celebrará el martes de la próxima semana una eucaristía en el templo.