- SEP. 18, 2006 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
GOZO
En momentos callados de reflexión, siento un gozo incipiente en lo profundo de mi corazón. Este es un gozo que espera ser expresado plenamente en mi vida.
Aprecio la felicidad que siento aún en los momentos más sencillos: cuando las travesuras de un niño me hacen reír o el sol brilla cálidamente sobre mi rostro.
En momentos callados y en momentos llenos de actividad, el gozo de Dios brota de lo profundo de mí, rebosa y toca a quienes están a mi alrededor y se expande bendiciendo a todas las personas.
El gozo también regresa a mí. Lo veo en los rostros de otros y lo oigo en sus risas. Recibo con beneplácito la alegría de Dios y su poder para transformar mi vida. El gozo hace surgir cualidades divinas en mí.
“Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre”.
–Salmo 5:11