- SEP. 17, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
En los últimos días se han publicado en el Diario EL UNIVERSO varias cartas de lectores con el tema Metrovía. En algunos casos los remitentes tienen razón, en otros definitivamente no, y en los restantes se tocan temas resueltos o en vías de solución.
Es por tanto importante nuestra información sobre el sistema Metrovía: hoy está claro que no causa problema a los habitantes de Durán y Samborondón; estos pueden ir directamente a la calle Padre Solano en Guayaquil, y solo van a la terminal terrestre o a la central Río Daule de la Metrovía cuando quieren, porque les conviene, y pagan $ 0,25 o $ 0,20, respectivamente en vez de $ 0,30 que pagaban anteriormente, y usando los buses nuevos que antes no tenían. Esto es materia de reordenamiento de transporte que nada tiene que ver con la Metrovía.
Mientras se reciben opiniones de que la Metrovía se extienda a todo Guayaquil –como se irá haciendo en etapas anuales, aun a Durán y Samborondón– asunto que no le compete al Municipio de Guayaquil, otros piden que la Metrovía sea obligatoria en su uso; no lo es, en una ciudad donde hay sobreoferta de buses, quien no quiera usar la Metrovía tiene varias alternativas para utilizar el viejo sistema.
En Guayas, al 2005 existen 250.000 carros, la proyección para el año 2006 es de alrededor de 300.000 vehículos. De no seguir el ejemplo de ciudades con condiciones similares como Curitiba, Bogotá, Seúl y otras modernas de tener un sistema de transporte masivo rápido y ordenado, pronto los ciudadanos no podrán trasladarse ni en bus ni otros vehículos y demorarán horas en llegar de sus casas a sus trabajos y viceversa.
El tiempo que una persona demora al transportarse debe contarse desde que espera el bus hasta que se baja de él. En el sistema tradicional, en las horas pico, la espera para subirse al bus es muy larga y a la intemperie.
En la Metrovía, en las paradas pasa un bus cada 3 minutos. En el sistema tradicional la mayoría va sentado, pero por el tráfico se toma mucho tiempo en llegar al destino, mientras que en la Metrovía el avance es muy rápido y los que usan los túneles ahorran más tiempo.
Hemos comprobado que, sobre todo en ciertos sectores de los Guasmos, faltan alimentadores y deben ser más frecuentes. Se ha dispuesto que este inconveniente sea solucionado. Igualmente se ha dispuesto la urgente mejora del sistema de ventilación de ciertos buses a fin de hacerlos más frescos.
Empezará a implementarse el uso de la tarjeta inteligente que no solo ahorrará tiempo a los usuarios sino que permitirá, al integrarse al sistema computarizado de control de la Metrovía, manejar el número de buses y frecuencias con mayor eficacia y garantizar que –como ya sucede– los estudiantes, ancianos y discapacitados paguen solo medio pasaje: $ 0,12. Se debe comprender que los transportistas, que son los dueños de los buses, siguen poniendo a punto la operación de las unidades y que el sistema, si bien es un proceso, estará funcionando de la manera prevista desde el 30 de este mes de septiembre, fecha que terminará el periodo de prueba.
Ing. Federico von Buchwald
Presidente de la Fundación Municipal de Transporte Masivo Urbano
de Guayaquil
Guayaquil